domingo, 19 de diciembre de 2010

Cancion de Navidad - Silvio Rodriguez

sábado, 11 de diciembre de 2010

Monólogo

La oportunidad de reflexionar y renovar sobre nuestros compromisos es permanente, no requiere de un momento especial, pero si nos exige una disposición para hacerla auténticamente.
La tradición, costumbre o creencias nos llevan generalmente en estas épocas a hacer balances de nuestras acciones personales y profesionales en los distintos ámbitos donde nos desenvolvemos, es así que estas fiestas resultan para muchos, propicias para efectuar una evaluación y una renovación de compromisos, pero también cabe una disolución de los mismos.
Para aquellos que sentimos la educación de nuestro país como un centro de nuestras preocupaciones y acciones, puede resultar propicio hacer una balance de nuestro accionar en relación con la educación misma. No es decir algo nuevo, que la situación de la educación de nuestro país requiere y exige una acción y un esfuerzo permanente para lograr su cambio. La dimensión en cantidad de estudiantes es enorme por encima de los 4 millones, la cantidad de instituciones educativas a nivel nacional superan las 30 mil y la dimensión geográfica en las que están distribuidas es tan amplia como el millón doscientos mil ochentaicinco kilómetros cuadrados de nuestra extensión territorial. Estas cifras son nuestra realidad nacional, por ello demanda de todos nosotros un compromiso total para que desde nuestras ubicaciones podamos aportar y construir el cambio.
Sin que esto parezca una excusa, resulta muchas veces que toda medida sea esta regular, no muy buena, o muy buena con relación al mejoramiento de la calidad educativa parece insuficiente y casi no se siente el impacto, sin embargo no es posible dejar de avanzar aunque lo que se haga o se pueda hacer parezca que no ha movido un centímetro la calidad.
¿Cuánto estamos haciendo cada uno de nosotros para mover algunos centímetros la calidad de la educación? Y la pregunta no va únicamente desde un sentido macro o nacional, sino desde nuestras propias ubicaciones personales. ¿Qué propósitos tengo y deseo lograr cuando me encuentro con mis estudiantes, cuando debo generar con ellos aprendizajes, cuando converso con ellos, cuando programo, cuando evalúo sus aprendizajes, cuando desarrollamos algún contenido? ¿Estamos contribuyendo a la construcción de la calidad?
Tiene sentido todo ello, si lo hacemos con claridad de consciencia que estamos construyendo el presente y el futuro de nuestros estudiantes. Esto demanda absoluta preparación, así como cuidado y acompañamiento de nuestros estudiantes.
¿Cuáles son nuestros compromisos con la construcción de la calidad educativa?, ¿Podemos esperar que otros construyan la calidad de la educación mientras nosotros observamos para luego unirnos o por el contrario solo hacer de frente opositor?

lunes, 8 de noviembre de 2010

Nuestras prioridades y la falta de tiempo

A menudo suele ocurrir que sentimos que el tiempo no nos alcanza, que deseamos tener más de 24 horas al día y que la necesidad de dormir menos para que el tiempo nos alcance es mayor hoy en día.
Me pregunto ¿A dónde conducirá esta carrera contra el tiempo? Se ha dejado de utilizar el tiempo para  pensar y reflexionar, y se insta a tomar decisiones rápidas e inmediatas. Hoy todo es para ayer y de pronto estamos hablando de mañana cuando aún faltan un mes o más.
¿Será posible desacelerar un poco? ¿Será posible tomarnos  un poco más del tiempo para dar una respuesta o tomar una decisión o postergar una actividad que merece ser pensada un tiempo más?
Pensando en la velocidad que nos envuelve, me pareció pertinente y  oportuno copiar esta reflexión que a continuación espero disfruten:
"Un día, un anciano profesor fue llamado como experto para hablar sobre la planificación más eficaz del tiempo a los mandos superiores de algunas importantes empresas norteamericanas. Entonces decidió probar un experimento. De pie, frente al grupo listo para tomar apuntes, sacó de debajo de la mesa un gran vaso de cristal vacío. A la vez tomó también una docena de grandes piedras, del tamaño de pelotas de tenis, que colocó con delicadeza, una por una, en el vaso hasta llenarlo. Cuando ya no se podían meter más, preguntó a los alumnos: «¿Les parece que el vaso está lleno?», y todos respondieron: «¡Sí!». Esperó un instante e insistió: «¿Están seguros?».
Se inclinó de nuevo y sacó de debajo de la mesa una caja llena de gravilla que echó con precisión encima de las grandes piedras, moviendo levemente el vaso para que se colara entre ellas hasta el fondo. «¿Está lleno esta vez el vaso?», preguntó. Más prudentes, los alumnos comenzaron a comprender y respondieron: «Tal vez aún no». «¡Bien!», contestó el anciano profesor. Se inclinó de nuevo y sacó esta vez un saquito de arena que, con cuidado, echó en el vaso. La arena rellenó todos los espacios que había entre las piedras y la gravilla. Así que dijo de nuevo: «¿Está lleno ahora el vaso?». Y todos, sin dudar, respondieron: «¡No!». En efecto, respondió el anciano, y, tal como esperaban, tomó la jarra que estaba en la mesa y echó agua en el vaso hasta el borde.
En ese momento, alzó la vista hacia el auditorio y preguntó: «¿Cuál es la gran verdad que nos muestra ese experimento?». El más audaz, pensando en el tema del curso (la planificación del tiempo), respondió: «Demuestra que también cuando nuestra agenda está completamente llena, con un poco de buena voluntad, siempre se puede añadir algún compromiso más, alguna otra cosa por hacer».
«No –respondió el professor–; no es eso. Lo que el experimento demuestra es otra cosa: si no se introducen primero las piedras grandes en el vaso, jamás se conseguirá que quepan después». Tras un instante de silencio, todos se percataron de la evidencia de la afirmación. Así que prosiguió: «¿Cuáles son las piedras grandes, las prioridades, en su vida? ¿La salud? ¿La familia? ¿Los amigos? ¿Defender una causa? ¿Llevar a cabo algo que les importa mucho? Lo importante es meter estas piedras grandes en primer lugar en su agenda. Si se da prioridad a miles de otras cosas pequeñas (la gravilla, la arena), se llenará la vida de nimiedades y nunca se hallará tiempo para dedicarse a lo verdaderamente importante. Así que no olviden plantearse frecuentemente la pregunta: “¿Cuáles son las piedras grandes en mi vida?” y situarlas en el primer lugar de la agenda». A continuación, con un gesto amistoso, el anciano profesor se despidió del auditorio y abandonó la sala".
P. Raniero Cantalamessa, ofmcap. Predicador de la Casa Pontificia
¿Estamos colocando las cosas en la posición correcta en nuestras vidas?

domingo, 10 de octubre de 2010

¿Qué nos pasa?

Hace muchos años, quizá no todos recuerden, existía un programa humorístico que se llamaba igual que el título de este post "¿qué nos pasa?. Hoy inicio estas reflexiones con la misma pregunta. Basta caminar un largo rato por las calles para descubrir que algo no anda bien, que algo nos  está pasando. Cómo comprender que por ejemplo las veredas cada vez son más angostas, es decir cada vez hay menos espacio para caminar con tranquilidad y seguridad, es curioso ver  como se recortan  los espacios de las veredas para hacerle lugar a una ciclovía, lo más agraviante es que aunque no haya ese espacio los ciclistas lo toman y hasta son capaces de no detenerse frente a uno,  aún cuando uno vaya caminando. ¿Qué nos pasa? Las personas que desean tomar un paseo a pie resultan muchas veces lesionados o terminan en una discusión por disputarse los espacios. ¿Con qué criterio los responables (Alcaldes) de estas construcciones  han decidido beneficiar a lo ciclistas o automovilistas en desmedro de la seguridad o tranquilidad de los peatones?
Si nos detenemos a observar lo que ocurre con los automovilistas también es preocupante, apenas se respetan las reglas mas elementales de tránsito, pocos respetan sus carriles y menos hacen señales para pasar de uno a otro, menos se respeta que solo se debe adelantar por el carril izquierdo, que el transito lento debe circular por la derecha, que no se puede detener el vehículo intempestivamente, que se deben recoger pasajeros en paraderos establecidos y que los taxis deben hacerlo cuidando no interrumpir el tránsito y en esquinas adecuadas para ello, en fin ¿Qué nos pasa? ¿Quién debe poner orden en estas situaciones?
Pasando a otro escenario que igualmente preocupa es el referido al uso de los celulares, estos aparatos han ocupado la atención y preocupación de muchos, bienaventurados los que no lo usan porque ellos estarán libres de problemas en sus trabajos, en sus relaciones interpersoales, en el tránsito y de los atentados de estorsión.
Estaban en un parque un joven con su perro, jugando con una pelotita, él  lanzándola y el perro recogiéndola, hasta que el celular interrumpió el juego, el joven se sentó a mensajear y el perro al pie de él  con la bola en la boca esperando que su amo le preste atención, hasta el punto que el can arrojó la pelota y se hecho sobre el cesped mientras los mensajes continuaban. ¿También se estarán deteriorando las relaciones con el amigo más fiel del hombre?
Esto no se aleja mucho de lo que sucede con los representantes de la ley cuando se trata de "dirigir" u "ordenar" el tránsito. En la esquina de mi casa todos los días han colocado en vigilancia peatonal una pareja de policías que cada vez que he pasado los veo conversando entre ellos o caminado de izquierda a derecha con el audífono puesto mientras hablan o escuchan canciones. ¿Qué nos pasa?
Sin duda, que nuestras responsabilidades más elementales están afectadas por la indiferencia y la ausencia de sentido común ante lo humano y por tanto efectando también nuestros derechos más elementales: seguridad y tranquilidad
¿En nuestras escuelas cómo estaremos formando a nuestros estudiantes para desarrollar un pensamiento criterial, cómo estaremos formando el sentido común que no resulta siendo el más común de los sentidos? Acá nos toca a todos, sembremos la reflexión en todos los espacios,  en nuestras familias, en nuestros estudiantes, con los compañeros de trabajo. Estoy seguro que funcionará. ¿Tú qué opinas?

lunes, 27 de septiembre de 2010

La Fuerza de Voluntad

Probablemente en muchas ocasiones hemos oído hablar de la "fuerza de voluntad" y casi siempre empleamos esta corta frase cuando nos referimos al reto de  lograr algo, por ejemplo cuando niños escuchábamos:
"Gracias a tu fuerza de voluntad haz terminado tus tareas o todo lo contrario, te falta  fuerza de voluntad”. En otras ocasiones nuestros maestros cuando algo no se lograba nos decían: " Es que les falta fuerza de voluntad”. Aún siendo adultos, escucharemos decir que gracias a la fuerza de voluntad o por falta de fuerza de voluntad hacemos o dejamos de hacer tal o cual cosa.
Pero, ¿qué es la fuerza de voluntad? , Yo creo que sería interesante analizar brevemente esta frase compuesta de dos palabras, la primera:
Fuerza. Alude a la capacidad física o psicológica de poder resistir una presión o un esfuerzo o el impulso para ejecutar una acción de alto grado de dificultad o ser capaz de sostenerla en el tiempo a pesar de . Esta acción puede dirigirse en contra de alguien o de algo o puede ser una acción que dirigimos hacia los demás a favor de ellos, es decir, una acción positiva. En otras palabras somos fuertes cuando podemos resistir un ejercicio físico, cuando podemos estudiar muchas horas, cuando trabajamos mucho. También somos fuertes cuando tenemos mucha paciencia,  somos capaces de  esperar, cuando demostramos tolerancia.
La otra palabra es Voluntad. Decimos que tenemos voluntad cuando mostramos a los demás que deseamos y hacemos algo. La voluntad es más que sólo el deseo de querer hacer algo; la voluntad es el deseo hecho acción. Ella nos permite querer algo. La voluntad es un sentimiento positivo que se dirige hacia los demás y acompaña todas nuestras acciones. Por ejemplo: para ejecutar o cumplir una tarea no es suficiente el querer hacerla sino también ejecutarla. La voluntad nos impele también a cumplir en el deseo y en la buen acción.
Si unimos estas dos palabras: fuerza y voluntad podemos decir entonces que la voluntad es algo así como el espíritu de la fuerza; que se acompañan siempre, para emprender acciones con una dirección positiva pensando en el bien de los demás.

¿Cómo desarrollar la fuerza de voluntad?
Pienso que todos tenemos "fuerza de voluntad" pero no se demuestra en igual intensidad y frecuencia en todos nosotros. Por eso, cuando queremos lograr algo, como un triunfo deportivo o aprobar un curso, lo que se necesita es práctica intensa. La fuerza de voluntad también puede entrenarse, ustedes dirán pero cómo, no es corriendo o tal vez sí. Veamos algunas recomendaciones:
  1. Diariamente debemos tener una meta y cumplirla, por ejemplo:
    • Hoy voy a llegar temprano a mi colegio, al trabajo o a mi cita y hacerlo.
    • Hoy resolveré todos los problemas de matemática, el informe pendiente o el conflicto sin resolver.
    • Voy a reducir mi consumo de dulces.
  2. Hay también metas un poco más difíciles de cumplir
    • Dejaré de fumar cigarrillos todo el mes
    • Toda la semana voy a practicar matemática.
    • Toda la semana voy a mantener mis archivos y documentos en orden.
  3. Y otras aún un pco más complejas y que demandan de nosotros mayor voluntad y fuerza.
    • A fin de año habré logrado ahorrar tres mil soles.
    • A fin de año lograré la beca para el curso de post grado.
  4. Finalmente, lo que no significa que no existan otras de más largo plazo, tenemos:
    • Estudiar una carrera profesional
    • Conseguir un puesto en un organismo internacional.
Todas estas metas y muchas otras más, seguramente requieren de nosotros mucha fuerza de voluntad,  fuerza  para ejecutar y mantenerla. Voluntad,  traducida en deseo de logro y en acción. Desarrollar  la fuerza de voluntad es empezar por lo más cercano, es decir, los propósitos o metas diarias, para luego avanzar con metas de más largo plazo. Si nos cuesta mucho levantarnos temprano para llegar puntualmente a nuestras ocupaciones, entonces probablemente nos costará más practicar toda la semana aquella materia que nos es difícil. ¿Tú que piensas? ¿Serás capaz de poner a prueba tu fuerza de voluntad?







domingo, 22 de agosto de 2010

Formación Inicial e Infancia

Mucho se ha discutido sobre la formación inicial de los estudiantes de educación o próximos docentes, posiciones que enfatizan la formación personal  y otras en el desarrollo cognitivo. Ciertamente una adecuada formación en competencias ofrecería teóricamente la solución que tanto vamos buscando, sin embargo, en el terreno hemos logrado contar con programaciones correctamente bien formuladas pero al interior de las aulas la historia sigue siendo casi la misma, seguramente con notables excepciones de algunas instituciones que han manejado el tratamiento pedagógico de la formación inicial con toda seriedad.
Por otro lado, es para mi entender un aspecto en la formación inicial muy trascendente, el relacionado con la toma de contacto con la realidad, con la realidad de la educación peruana, porque al final de todo, me pregunto ¿para qué un estudiante de educación superior elige la carrera de ser docente? Espero no equivocarme, pero imagino que se es maestro porque deseamos ver transformada la realidad educativa de nuestro país, para tener menos niños que no van a la escuela, para lograr que todos los niños y niñas que ingresan a la escuela la concluyan, para que aprendan lo que deban y necesitan, para que cada vez más adolescente tengan acceso a una educación secundaria y la terminen, para que la educación responda a las necesidades de los estudiantes y del país, para que no tengamos más población analfabeta, para ofrecer a nuestras poblaciones índigenas una educación en respuesta a su cultura y que despierte la capacidad de diálogo entre culturas, en fin, para que la educación sea un derecho que se pueda ejercer sin obstáculos y este derecho pueda ser de acceso de todos y todas los peruanos. ¿Será para eso que nuestra juventud desea estudiar educación?
A veces lo dudo. Hace muy poco regresé de un viaje en una de nuestra regiones y tuve la oportunidad de conversar con los estudiantes del último año de un instituto pedagógico, generalmente inicio estas conversaciones haciéndoles algunas preguntas relacionadas a la realidad nacional en materia de educación y también si conocen acerca de algunas políticas educativas nacionales o internacionales. Al concluir con mis preguntas quedé preocupado por la escasa participación y más aún por el poco conocimiento acerca de la realidad educativa regional y nacional.
Algo que me parece fundamental en la formación inicial no solo está relacionado a lo mencionado en el párrafo anterior, sino también con reconocer la importancia de la educación de la infancia. Desde mi punto vista, independientemente de la especialidad o nivel que siga nuestros estudiantes de educación, si desconocen la fundamental importancia de que nuestra infancia tenga acceso a la educación y a una atención integral, pues entonces, también están desconociendo cuál será el futuro educativo de nuestro País. Se requiere de una clara consciencia de ello y un compromiso permanente con la educación de la infancia.
Entonces, la formación inicial debe contar con un modelo y diseño curricular adecuado que integre mediante el empleo de competencias aquellos aspectos relacionados a la formación personal y académica, una formación inicial debe reconocer la vital importancia de la atención y educación de la infancia como plataforma del futuro educativo del país,  agregaría además, que nada de ello cobrará real sentido, si el currículo no ofrece la oportunidad de tomar contacto directo con la realidad, develarla, analizarla  y transformar la realidad.
¿Por qué y para qué estudiamos educación? La respuesta no se agota en el aula pero si se hace concreta en ella, ¿Tú qué piensas?

domingo, 11 de julio de 2010

Ética y Democracia

La fórmulas en educación no existen y menos si se trata de la formación de nuestros estudiantes. Sin embargo, intento ofrecer algunas ideas que nos permitan recrear otras o adaptarlas.  Es obvio imaginar, que el tema no se agota con nuestras acciones, ya que este es un trabajo que nos involucra a todos los que trabajamos en educación y a la sociedad en su conjunto. Hagamos de nuestros centros educativos recintos en donde se respire, en lo mínimo, el esfuerzo por construir relaciones y comportamientos éticos y democráticos.
Trabajar en el desarrollo de actitudes favorables hacia la ética y la democracia, supone dos grandes ejes de acción:
a. Desarrollar habilidades en nuestros niñas y niñas para vivir en la escuela, en la familia y en la sociedad.
b. Desarrollar actitudes personales como docentes para vivir en relación con nuestros alumnos y alumnas, padres y madres y entre nosotros mismos

No olvidemos la necesidad de contextualizar y diagnosticar nuestros grupos y la realidad educativa, así como, adaptar a las edades o niveles de entendimiento y comprensión de nuestros alumnos y alumnas.
Entonces, algunas Ideas sugerentes que faciliten el desarrollo de habilidades en alumnas y alumnos para vivir ética y democráticamente:
1) Presentación de intenciones, las alumnas y los alumnos deben conocer las intenciones de nuestra presencia en la vida de ellos. ¿Por qué estamos con ellos?, ¿cuál es el sentido de nuestra presencia en la vida de ellos y ellas?, ¿qué deseamos y / o esperamos de ellos y ellas?. Estas intenciones deben hacerse manifiestas en relación a nuestras asignaturas. Presentar el sentido de lo que se va aprender, en todas sus dimensiones: cognitiva, socio – afectiva, procedimental.
2) Tomar en cuenta inquietudes de nuestros alumnos y alumnas, sean éstas, en relación con los contenidos de las materias, así como, sobre sus expectativas respecto a nuestras actitudes y conductas.
3) Presentar los deberes y derechos que la escuela desarrolla u otros documentos orientadores que maneja la escuela a través del docente.
4) Construir los acuerdos de convivencia, estos deben ser construidos en función de las necesidades. No pueden existir acuerdos estáticos, en todo caso, la variación debe ser mínima. Frente a las distintas situaciones educativas debemos construir acuerdos sobre la formas de convivir dichas situaciones. Podríamos decir, que existen acuerdos mínimos, los que se discuten en función a las situaciones o circunstancias; y otros máximos, que pueden sostenerse durante períodos muchos más prolongados, como por ejemplo: “escucharnos mientras otra persona tiene la palabra”.
5) Negociar aspectos vinculados al desarrollo de nuestra convivencia y el desarrollo de nuestras materias o situaciones educativas. Negociar contenidos, fechas, estilos, formas, condiciones, evaluaciones, exigencias, etc.
6) Ejercitación de sus percepciones y valoraciones, a través de sus opiniones manteniendo las condiciones de respeto a la persona; éstas pueden estar referidas a: situaciones, conflictos, proyectos, inconvenientes, juicios. En estos casos pueden usarce como estrategias, las dramatizaciones, dilemas morales, juego de roles, paneles de discusión, análisis de casos. Llevar las discusiones utilizando situaciones ficticias, históricas o reales.
7) Incluir a los alumnos y alumnas en la dinámica educativa, teniendo una participación activa en la ambientación del aula, en el “armado” de la clase y su puesta en marcha, en la preparación de discusiones temáticas, en la investigación y en la colaboración.
8) Desarrollo orientado del trabajo en grupo (Pedagogía de la cooperación), propiciando retos que los involucre, situaciones de ayuda y colaboración pedagógica entre compañeros y compañeras, rotación de grupos y responsabilidades compartidas: académicas y no académicas.
9) Utilización adecuada de los espacios del aula, así como de la escuela, ofreciendo un clima de naturalidad orientada, una sensación de familiaridad. Propiciar un mayor acercamiento, reduciendo las distancias físicas, crear un ambiente cálido, que facilite la participación y los sentimientos de comunidad.
10) Acompañar la coherencia progresiva de sus discursos y de sus acciones, mantener una atención flotante, frente a sus comportamientos y actitudes, facilitar la toma de conciencia de su ser y de su actuar: ¿te has dado cuenta de los que acabas de decir?, ¿piensa en tus palabras, qué es lo tratas de decir?, ¿cuáles son tus intenciones, al hacer o decir...?, ¿qué deseas lograr en los demás?, ¿volverías a decir lo mismo, estás seguro de tu decisión?
11) Participación orientada del padre y la madre de familia, estableciendo alianzas conjuntas encaminadas a logros en el aprendizaje, en tanto, al desarrollo de valores y actitudes favorables, al logro de conductas éticas y democráticas. Lograr de los padres y las madres, aliados en la formación y educación de sus hijos e hijas, a través de encuentros participativos, de la elaboración de proyectos conjuntos, a partir de la valoración de los distintos roles que asumen los padres de familia en lo profesional, así como en los familiar. Generar una conciencia común que valore desde las partes vinculadas, las dinámicas que nos toca vivir.
Nada es nuevo, todo es sabido, pero hace falta tomar decisiones y hacerlas sostenidas en el tiempo. Los resultados toman su tiempo pero se verán sus frutos y éstos serán duraderos.

martes, 15 de junio de 2010

Llegaste tarde al colegio!!!

Eran aproximadamente las ocho de la mañana cuando pasé por la puerta de una reconocida institución educativa pública en una ciudad al sur del país, y ví que algunos estudiantes se encontraban fuera de la escuela, ¿la razón?   habían llegado tarde. Ellos relataron que luego de algunos minutos los harían ingresar pero  que dentro del colegio los esperaban para hacerlos  formar a todos en filas. Luego de ello,  les ordenarían hacer "ranas". Cunando uno de ellos  describió tal situación, a mi mente acudieron  recuerdos de hace más de 30 años y pude visualizar con claridad lo que sucedería cuando estos muchachos se encontrásen dentro de la escuela. Recordé las varas blancas en manos de los brigadieres y de algunos profesores que marcaban las órdenes e instrucciones "militarizadas". La descripción de los muchachos continuaba, acotaron que la situación no terminaba con los famosos saltitos de ranas, sino que además se concluía con una vuelta al patio  caminando como  “patos” manteniendo la pocisión de cuclillas. Aquel que no cumplía las órdenes era sujeto de pequeños golpecitos con la vara blanca, por decir lo menos.
Por varios minutos  quedé pensando,  que, a pesar de los grandes cambios educativos, las propuestas  de política educativa, planes y proyectos educativos, innovaciones tecnológicas,  y todo aquello que nos hace creer que vivimos una era difenerte y moderna en educación, no es tan cierto y que casi nada ha  cambiado. Estaba paralizado de saber que en  30 años transcurridos, era casi la misma situación que hemos vivido muchos de nosotros que estudiamos en las grandes unidades escolares para varones.
Paradógicamente, hoy en día, cuando se conversa o discute académicamente con los docentes, casi por unanimidad, coinciden en la importancia de formar valores éticos y morales en nuestros estudiantes; los diagnósticos en las escuelas recalan en la mayoría de los casos en una “ausencia” o “crisis” de valores y por tanto casi todas las escuelas públicas y privadas, señalan como una necesidad orientar una formacion educativa hacia estos valores.
Hoy en día la mayoría de Regiones del país y de escuelas cuentan con sus proyectos educativos, en los cuales  están escritos los valores en los que se cree y en los que se deberá trabajar educativamente, se entiende que éstos fueron propuestos y consensuados de manera participativa y democrática. Vale decir, se cuenta con documentos orientadores de la educación que se desea, que se ofrece a la sociedad y que sobre los cuales podemos pedir cuenta.
La pregunta surge entonces ¿solamente estamos cumpliendo con la formulación de los proyectos educativos sin que haya una plena consciencia de lo propuesto? O ¿Es que la costumbre o tradición de “disiciplinar militarizadamente es  el valor más importante, que orienta nuestra decisiones educativas por encima de aquello planteado en los proyectos educativos?
Cuando se evidencian estas situaciones, da la impresión que en verdad nos hemos quedado detenidos en el tiempo. Han cambiado las formas, las propuestas, pero nuestros hábitos para hacer educación no han cambiado o muy poco han cambiado. Me pregunto también ¿lo mismo ocurrirá con los materiales educativos, con el currículo, con la didáctica y con otros componentes de los procesos pedagógicos?
Una vez más me convenzo que el cambio debe generarse desde la propia convicción del profesional docente, de asumir con plena consciencia que hay que hacer las cosas de una manera diferente para ayudar a crecer al estudiante, que este crecimiento personal en el estudiante no deviene del sometimiento, de solo el esfuerzo físico y del castigo, o ¿será mejor continuar haciendo lo mismo en educación como lo relataban estos estudiantes?

domingo, 2 de mayo de 2010

¿Qué después de formular políticas?

Seguramente muchos nos hemos hecho esta misma pregunta. ¿Qué hacemos luego que se formulan políticas para que éstas funcionen?
Sin duda como lo he mencionado en anteriores publicaciones, mi preocupación gira en torno a cómo o de qué manera podemos hacer concretas las políticas, específicamente en educación.
Hace poco estuve reunido con maestros y pobladores de un pequeño distrito en el sur cuya actividad económica principal es la agricultura y me invitaron para conversar con ellos acerca de la importancia de las políticas educativas formuladas en el Plan Nacional de Educación para Todos, antes de armar mi presentación me hicé muchas preguntas para que pudiesen sentir que las políticas son importantes y están cercanas a sus legítimas necesidades educativas:
¿Cómo se puede hacer para que las  políticas educativas nacionales se cumplan en un distrito?
¿Qué tenemos que hacer para que sean una realidad o caminemos hacia ellas?
¿Qué mecanismos de vigilancia y seguimiento debemos implementar en las  localidades para que las políticas no se pierdan en buenas intenciones?
Intentando responder a las preguntas antes formuladas me arriesgo a seguir la siguiente ruta:

  1. Uno de los aspectos más importantes es cómo hago explícitas las intenciones de una política, qué busca, qué espera ver en la realidad, que al mismo tiempo todos podamos visualizar esta gran intención. En otras palabras, cómo logramos expresar en aspectos concretos y objetivos aquellas intenciones educativas.

  2. Para ello me arriesgo a dar un segundo paso,  hay que interrogar a la población cómo visualizan la política en su propia realidad, es decir,por ejemplo, si la formulación de la política está referida a la atención y educación de la primera infancia, entonces, lo primero que hay que hacer, es definir la población que será impactada por la política. En otras palabras, manteniendo el ejemplo, debemos ubicar nuestra población de primera infancia, de qué edad a qué edad están comprendidos los niños y niñas de este grupo poblacional. Luego habrá que ubicarlos, dónde están, cuántos son, en qué condiciones viven, de qué servicios gozan, cuál es el estados nutricional de esta población, cuántos acceden a servicios de salud y educación y desde qué edades, sus madres qué nivel de educación tienen, en fin nos debemos interrogar para que la política cobre sentido y significatividad en nuestra población, de otra manera no podrá lograrse el impacto que se desea. Esto es fundamental para visualizar la política aterrizada en su propia realidad. Luego pensar en la política será pensar sobre una población concreta, ubicada, cualificada y cuantificada.Tercero, ubicar los sujetos sobre los que quiere impactar la política.

  3. Cuando tenemos definidas nuestras poblaciones hacia las cuales está orientada una política y tenemos identificadas las características cuantitativas y cualitativas de ellas, entonces debemos ingresar a planear acciones que produzcan los cambios que nos acerquen al logro de las políticas, en otras palabras a elaborar los planes de acción que ejecuten acciones transformadoras, que cambien la realidad. Vale decir que si tenemos identificadas las cifras que describen los estados nutricionales, nuestras acciones deberán impactar sobre estas cifras mejorándolas si se trata de incrementar o disminuyéndolas si se trata de reducir.

  4. No puede existir un plan sin contar con instrumentos que permitan vigilar que se cumpla en todas sus partes, sino también contar con instrumentos que permitan que éste sea evaluado en todos sus componentes permitiendo sus ajustes o reformulaciones, siempre orientadas al logro de las políticas formuladas.
No hay camino perfecto y menos cuando este es propuesto solo desde algunos sectores  y no es discutido con todos los actores.  Quiero decir que lo propuesto son ideas, y las ideas nos aproximan a entender una realidad, pero sólo estando cerca de la realidad puede producirse el cambio. Las políticas en educación buscan el cambio, el logro de la calidad con equidad. lograrlo no depende únicamente de establecer normas y leyes o presupuestos, implica o mejor diría obliga a una emprender una construcción desde la base, colaborando y acompañando a aterrizarlas, haciéndolas concretas en cada región, en cada pueblo en cada ciudad. Después de las políticas lo que viene es el arduo trabajo de identificar y reconocer a los sujetos del cambios para poder planear con ellos, precisamente el cambio que las poblaciones enteras ansían en educación, en su educación y la de sus hijos.

lunes, 29 de marzo de 2010

De las Políticas a la acción

En los últimos 20 años se ha avanzado mucho en la formulación de políticas nacionales y muy especialmente en políticas educativas. Si nos animamos a preguntar a un ciudadano acerca de qué es lo que se necesita hacer en materia educativa, seguro tiene una respuesta en el acto, cuando acudimos a algún evento académico y preguntamos a los participantes sobre qué es lo que hace falta en educación, es muy probable que tenga un enfoque general de lo que se debe hacer.
Esto constituye por cierto, un grueso indicador en asuntos de política y podría arriesgarme a aseverar que constituye un avance conceptual. La experiencia nos muestra que bastaría acercarse a observar los resultados de algún taller de docentes y comprobar grandes y valiosas formulaciones, tan importantes, que efectivamente podrían impactar favorablemente en un cambio educativo. Sin embargo, cabe preguntarse ¿Por qué despues de tanto tiempo no se ha observado un cambio cualitativo o cuantitativo en la calidad educativa de nuestros país? Ensayaré dos respuestas tan gruesas como la pregunta:

1. ¿La realidad nacional resulta tan compleja y el problema educativo también, que todo lo que se pueda hacer mueve poco milímetros la realidad educativa?
2. La segunda, ¿Cómo pasar de la política a la acción? no está demás decir, de una manera coherente y pertinente, vale decir acciones que obedezcan a la políticas formuladas y que respondan a las necesidades de la realidad.
Tal vez piensen en una tercera o cuarta, y sin duda eso también está muy bien। Sin embargo, me gustaría ampliar el análisis de cada una de ellas, de forma que podamos formular nuestros comentarios críticos.
Realidad nacional compleja
  • Diversidad Geográfica. Debemos empezar por describir que la realidad geográfica y económica de nuestros País es un factor que no debemos dejar de lado. La accidentada geografía y la variedad climática hacen que las poblaciones se concentren en determinados espacios que le resulten propicios para su actividad económica, sin embargo, las principales actividades económicas de nuestra población se definen efectivamente por su ubicación geográfica, asi en la costa, las principales actividades se relacionan con el comercio y actividades de extracción como la  pesca principalmente, en menor proporción la agricultura, a pesar que se cuenta con proyectos interesantes y valles que son potencialmente ricos. Las carreteras y princpales vías se han generado por motivos económicos fundamentalmente. En la sierra la actividad es fundamentalmente de extracción de minerales, lo que genera actividades económicas secundarias a la minería. comercio, ganado, agricultura y pequeña industria. La existencia de vías y accesos de comunicación están en mayor medida en función de la actividad minera y agrícola en menor medida. En las regiones de la Amazonia, el asunto se hace mucho más complejo ya que las actividades económicas son fundamentalmente de extracción de madera y en menor escala extracción de petroleo y gas, la actividad agrícola se reduce al consumo local y muchas veces ni siquiera llega a satisfacerlo. Las vías de comunicación son principalmente fluviales y se usan para efectos comerciales. A qué se debe todo este breve panorama de nuestra realidad geoeconómica?
  • Diversidad Cultural. Somo un país multicultural y posee una diversidad que acompaña a la diversidad geográfica. Cada espacio de nuestro territorio muestra también una diversidad cultural que se expresa tambien de muy diversas maneras: en sus costumbres, historia, lenguas, gastronomía, expresiones religiosas, formas de organizacion comunal, fiestas, mitos, creencias, entre otras manifestaciones culturales. ¿Será válido, justo pretender uniformizar? ¿Podemos hablar de una misma forma de educar o de varias formas de hacer educación? ¿Cómo conservar la unidad de nación ante la diversidad?
  • Diversidad Histórica. Nuestro País ha vivido la historia de muy diversas formas, los distintos sucesos que hemos conocido mediante fuentes secundarias nos puede dar la impresión que toda la nación vivió una sola historia y en verdad no es así, bastaría imaginar a los pobladores o comuneros de nuestras zonas alto andinas o amazónicas y en este ejercicio de imaginación pensar cómo vivieron, por ejemplo,  algún suceso golpista o como vivieron la Guerra del Pacífico. Es muy probable que muchos ni siquiera estuvieron enterados de qué era lo que sucedía y en el mejor de los casos,  solo estuvieron informados. Menos aún, de cómo estos sucesos repercutían directamente sobre sus vidas. Hoy en día la presencia del estado es casi inexistente aún en muchos lugares de nuestro País, despues de tantas décadas de vida repúblicana aún existen lugares donde la vida transcurre en un ritmo y dentro de una dinámica a veces muy difícil de imaginar para visiones urbanas y occidentales como las nuestras. ¿Qué tipo de historia habrán vivido nuestros  compatriotas?. Sin duda, esto hace ya diferente la manera cómo se ha vivido la historia del Perú. ¿Existen muchas historias del Perú? la respuesta depende en qué espacio de nuestro País la viviste. Será posible en el terreno educativo hablar de una historia del Perú? El problema de la identidad con la historia constituye un problema sin resolver. bajo la mirada de un País unitario muchas veces perdemos la visión de nuestra complejidad y diversidad. (IParte)


domingo, 7 de marzo de 2010

LOS NIÑOS Y NOSOTROS / NOSOTROS Y LOS NIÑOS

Siempre ha sido tanto para padres y maestros un tema de controversia la formación y educación de los niños. Hace muy poco escribía sobre el premio y el castigo, y por supuesto esto generó reacciones naturales y claro a lo largo de la historia hemos podido conocer de qué manera se han empleado formas y estrategias para “controlar” o “formar” las conductas de los niños.
Los estudios del niño sustentados en los planteamientos de J. Piaget señalan sobre los sentimientos y los juicios morales que uno de los resultados esenciales de las relaciones afectivas entre el niño y sus padres o los adultos que hagan sus veces es engendrar sentimientos morales específicos de obligación de conciencia .
Bovet según él la formación del sentimiento de obligación está subordinada a dos condiciones: intervenciones de consignas dadas desde el exterior, es decir órdenes de cumplimiento indeterminado; y la aceptación de estas consignas, que supone la existencia de un sentimiento sui generis de quien recibe la consigna por quien la da, porque el niño no acepta consignas de cualquiera, como de un muchacho mayor o de una persona indiferente. Ese sentimiento, según Bovet, es el de respeto, compuesto por afecto y de temor; el afecto por sí solo no sería suficiente para entrañar la obligación, y el temor por sí solo únicamente provoca una sumisión material o interesada. Continua diciendo, pero el respeto comporta a la vez afecto y una especie de temor unido a la situación del inferior respecto al superior, y basta entonces para determinar la aceptación de las consignas y, en consecuencia, el sentimiento de obligación
Sin duda de acuerdo a los planteamientos mencionados se trata de un respeto unilateral, que describe también lo que Piaget estudia y que denomina Heteronomia, sin embargo, este tipo de respeto es fuente del sentimiento de deber, propicia en el niño la obediencia.
Nosotros los adultos buscamos con relación a los niños, precisamente, que nos obedezcan, que nos presten atención y que hagan o dejen de hacer aquello que como adultos les solicitamos, naturalmente, no siempre encontramos la respuesta esperada en ellos.
En el hogar como en el aula, tenemos bajo nuestra responsabilidad la formación y educación de los niños. Todos deseamos que los niños desarrollen su personalidad, su inteligencia, sus valores y que muestren actitudes positivas como personas de bien.

¿Cómo lograrlo?
Estoy convencido que no existe una fórmula única y menos que una persona la tenga. Las citas iniciales de Piaget y Bovet, nos abren un espacio interesante de investigar y de reflexión. ¿Estará la clave allí para tener hijos y estudiantes “adecuados” tomando en cuenta este binomio Afecto- temor? Sin duda a equivocarme, debo entender el temor no como la amenaza permanente, sino como aquel sentimiento que provoca el adulto en el niño. El adulto es una persona de mayor dimensión física, de mayor tono de voz, de movimientos más gruesos y a veces toscos, de actitudes y variaciones en su temperamento, por tanto, desde la percepción del niño, una persona que puede producir “temor” hasta que su cercanía y demostración de seguridad y afecto van cediendo paso a otros sentimientos por parte del niño hacia el adulto.
Pero, como ya lo hemos mencionado, no se trata de cualquier adulto, se trata de una persona significativa, que tiene y sostiene una relación cercana, que comparte espacios en el hogar o en la escuela y que además representa un conjunto se simbolismos que denotan afecto o cercanía hacia él.
A pesar de ello, el adulto sigue siendo esa persona que aunque demuestra sentimientos y seguridad en el niño, no ha dejado de tener voz grave y otras características que pueden resultar “amenazantes” para todo niño.
Trato de explicar la dinámica del binomio en cuestión. Una vez más se nos abre la reflexión y la controversia, si antes hablamos del “premio – castigo”, hoy hablamos de “temor - afecto”.

Diera la impresión que la formación y educación de los niños está marcada por estos binomios que además de generarnos conflicto y discusión, nos producen cierta incomodidad intelectual y moral.

Jean Piaget. Psicólogo y educador Suizo (1896 – 1980)
Pierre Bovet, Piscólogo y educador Suizo (1878 – 1965).

lunes, 1 de febrero de 2010

Entre el Premio y el Castigo

EL PREMIO
Todo aquel evento u objeto que gratifica o estimula a una conducta permitiéndole que ésta permanezca en el tiempo y se haga fuerte se le conoce con el nombre de premio. El premio es relativo al sujeto que lo recibe, así por ejemplo, lo que puede ser gratificante para una persona puede no serlo para la otra. Es difícil escoger un premio que estimule por igual a todas las personas. Los premios pueden ser de tipo verbal: alguna frase positiva o agradable a la persona puede ser estimulante, también las caricias: abrazos, besos u otra manifestación de cariño pueden ser gratificantes para la persona.

El premio tiene la facultad de ser un buen activador o motivador de conductas, genera un sentimiento positivo sobre nuestros actos, generalmente tiende a perdurar más en el tiempo.

Por otro lado el premio condiciona las conductas, es decir crea una expectativa sobre la aparición o no del estímulo gratificante. Esto puede generar lo que comúnmente llamamos: “conductas interesadas”, éstas son conductas que se sujetan con cierta intensidad a los premios que se van a presentar luego de emitidas. Por ejemplo: el ansiado premio después de un buen calificativo o la felicitación de una buena acción.

No se niega la importancia que el premio tiene sobre nuestras vidas y obviamente su influencia como motivador, pero es importante cuestionar si es que es suficiente el premio para aprender a vivir.

EL CASTIGO
Todo evento o condición que elimina o suprime una conducta se le considera como castigo. Cuando deseamos eliminar o desaparecer una conducta que consideramos inadecuada solemos utilizar el castigo. El castigo puede ser: enfrentar a una persona o a una situación desagradable, aplicar un estímulo físico dañino lo que conocemos como castigo físico, verbalizar frases que hieren o dañan a la persona en su dignidad de persona. Todo lo mencionado se utiliza para controlar una conducta que consideramos inadecuada.

El castigo en una técnica efectiva, que generalmente tiene un efecto inmediato sobre la persona, este detenimiento de la conducta inadecuada tendrá que ver directamente con la intensidad del castigo. De igual forma que en el premio, el castigo es diferente para cada persona, no todas las personas suprimen sus conductas inadecuadas con el mismo tipo de castigo.

El castigo también condiciona las conductas, es decir, dejamos de emitir una conducta por los efectos que el castigo va a tener sobre nosotros, en este punto podemos hablar de miedo o temor; en otras palabras es el temor al castigo lo que controla las conductas.

El castigo tiene un costo sobre la persona, ya que éste resta seguridad y nos produce miedo, tiene un costo emocional, afecta su estabilidad emocional negativamente. Niega toda posibilidad de defensa, nos hace pasivos o resistente. Siendo el castigo la medida más extrema de control, la pregunta que surge después es: ¿Qué hay luego del castigo? ¿Existe algo peor y más lesivo que el castigo?


Reflexionamos
A menudo nos encontramos como padres en la indecisión acerca de cómo debemos actuar frente a nuestros hijos, nuestras decisiones oscilan generalmente entre el premio y el castigo. En muchos casos preferimos el premio y en otros el castigo; nuestras preferencias dependen sobretodo de nuestra historia familiar. Al respecto, debo decir, que muchas de nuestras conductas son aprendidas y replicadas casi de igual forma como nos educaron en nuestra infancia. Basta retroceder algunos años y recordar aquellas actitudes de nuestros padres hacia nosotros y como éstas marcaron en nuestra memoria recuerdos agradables o dolorosos.

Lo cierto es que, muchas de nuestras actitudes respecto a nuestros hijos están afectadas por nuestra propia educación infantil y reproducimos lo que nuestros padres hicieron con nosotros con el clásico argumento:”Si Yo soy un hombre de bien y soy un buen padre y mis padres me educaron así, entonces ¿porqué Yo lo voy hacer de otra manera?”. En apariencia, es lógico pensar de esta forma, porque creemos que lo que funcionó con nosotros mismos puede funcionar con otros, en este caso, con nuestros propios hijos. Por otro lado, se está considerando sólo la historia de un miembro de la pareja, cada padre, me refiero a papá y mamá, cada uno tiene una historia diferente de crianza y una forma distinta de aprender, nuestro hijo nace en un ambiente familiar distinto al nuestro, en un contexto diferente, en una época diferente y por último, nosotros como padres nunca podremos ser iguales a nuestros propios padres.

Muchas veces nos cuesta aceptar esa realidad. La formación personal de nuestros hijos depende de la integración, de la fusión de nuestras historias personales (de ambos padres), de la creación de una historia nueva con métodos nuevos, con nuevos argumentos y todo esto supone un gran esfuerzo de nuestra parte, supone tener que revisar nuestras propias vidas.

Pienso que el esfuerzo y el malestar que podrían generar estas reflexiones con relación a la educación de nuestros hijos, valen la pena, les digo por qué:
• Porque lo más importante que tenemos en nuestra manos es la formación de ellos.
• Porque de nosotros depende el tipo de hombre, de padre, de profesional, de ciudadano que será él o ella, el día de mañana.
• Porque lo más importante que podemos dejar a nuestros hijos es su formación como personas. Los objetos materiales perecen con el uso y el tiempo. La formación permanece por encima de toda circunstancia, resiste el tiempo y las adversidades. Los valores no se destruyen, son sólidos, se arraigan en el fondo de nuestro espíritu y permanecen en él.
Nada resulta más importante que la formación de nuestros hijos y nada más prioritario que su educación.
Revisemos un poco nuestras vidas, nuestras actitudes personales, preguntémonos qué sentimos después que dañamos a nuestros hijos. Sin lugar a dudas, el daño es para ambas partes, no convirtamos nuestras vidas en un sufrimiento constante. No tenemos derecho de hacer sufrir a nuestros hijos, basta con medir nuestras diferencias de edad y de experiencia para reflexionar, basta entender que todos podemos equivocarnos, que todos tenemos habilidades distintas y en distintas proporciones para entender que nuestros hijos no tienen que ser iguales a nosotros ni a otras personas, basta con saber que los trajimos al mundo voluntaria y responsablemente para amarlos y hacerlos felices y que nuestra misión, tarea, responsabilidad, rol , es formarlos y educarlos a la luz de una sólida moral con valores legítimos, no circunstanciales y superfluos. Estimados padres, les aseguro que vale la pena apostar por nuestros hijos, ellos son lo más cercano a nuestros sentimientos y nosotros a su vez de ellos. Amémoslos genuinamente, sin miedos y con todo nuestro corazón, esta es la mejor fórmula para hacerlos felices y para sentirnos felices.

miércoles, 13 de enero de 2010

¿CÓMO DESARROLLAR HABITOS DE TRABAJO EN NUESTROS HIJOS?


Es frecuente escuchar, con preocupación, por parte de los padres: "a mi hijo le faltan hábitos de estudio" o "sus hábitos no son buenos", "necesita aprender algunas técnicas para estudiar". Comentarios semejantes, generalmente surgen cuando surge alguna dificultad en su rendimiento escolar y queremos encontrar la explicación, o cuando el maestro o la psicóloga nos hace notar que su rendimiento podría mejorar cuando mejoren sus hábitos de trabajo.

Pocas veces este tema es abordado cuando no existen dificultades en su rendimiento. En otras palabras, las preocupaciones sobre este aspecto se generan a partir de una dificultad específica en el aprendizaje o en sus resultados. Cuando el rendimiento escolar es bueno, pocas veces nos preguntamos si a nuestros hijos les hacen falta hábitos de estudio adecuados. Esto se explica porque confiamos en los métodos que ellos emplean, ya que dan los resultados académicos que los padres esperamos. Sin embargo, veremos a continuación por qué es importante desarrollar los hábitos de trabajo en nuestros hijos, independientemente de sus rendimientos académicos.


El orden y la organización se forman. La formación del orden y la organización no es una tarea que se inicia recién con el ingreso a la escuela. El sentido y la percepción del orden se desarrollan a lo largo de los años y se inician desde el nacimiento en lo relacionado a su alimentación, horas de sueño, horas de baño y todas las rutinas que se establecen en sus primeros años de vida.
También están los aspectos referidos no sólo al orden y la organización de su tiempo, sino al orden y organización de su espacio y de los elementos que componen su espacio. Por ejemplo, el niño desde pequeño, debe contar con sectores en donde pueda ubicar sus juguetes, su ropa, sus cuentos, los objetos de uso frecuente, depósitos para su ropa usada, etc. Estos aspectos referidos al orden y la organización durante su infancia son elementos que van a configurar sus conductas más adelante y sobre los cuales éstas se apoyarán. Así, las rutinas que, durante la infancia, configuran la organización de su tiempo, harán que el niño y posteriormente el adolescente, esté habituado a establecer rutinas de trabajo y ocupación. Es decir, será capaz de organizar sus tiempos, porque su organismo estará habi-tuado a establecer tiempos para todas sus ocupaciones (se entiende que le otorgará un tiempo al estudio).

Pero, ¿qué hacer cuando esto no sucedió en la infancia? Debemos ayudar a que los hijos organicen sus tiempos, ayudarlos a establecer rutinas estableciendo prioridades. Nuestro trabajo como padres no es establecer un horario para ellos, sino ayudarlos a descubrir sus propias necesidades de organización de tiempo. Y luego, por supuesto, ayudarlos a cumplir con sus compromisos de tiempo hasta que se habitúen a una rutina de trabajo. Esto puede resultar algo largo en algunos casos; no perdamos la paciencia.

El orden en el ambiente, es un factor que muchas veces condiciona el rendimiento. El orden también se va configurando durante la infancia, cuando descubre que cada cosa tiene un lugar y no otro. Esto genera, posteriormente, que nuestro hijo, pueda clasificar y establecer en orden de importancia el alcance de las cosas, útiles y recursos que le son indispensables en la resolución de un problema. El orden condiciona permite establecer las prioridades en las tareas, compromisos y trabajos en general. Esto parte desde la presentación personal (arreglo del vestido) pasando por el arreglo de sus ambientes: dormitorio, escritorio o lugar de trabajo y/o juego. Es importante respetar sus criterios de orden: no siempre son los mejores pero, a pesar de ello, el respeto es fundamental para que posteriormente podamos sugerir otras alternativas.
Hagamos un ambiente adecuado y estable. A la mayoría de personas nos agrada trabajar, jugar, descansar en ambientes que son agradables, confortables y que podemos contar con ellos, generalmente, cuando lo deseamos. Esto quiere decir que, para cualquier actividad personal, reque-rimos de un lugar en el cual uno pueda sentirse bien.
En muchas ocasiones, por las condiciones agitadas de vida, se estudia o se termina una tarea mientras se toma desayuno o en el auto, camino al colegio. Debemos tratar, si cumplimos lo mencionado en el acápite anterior, que la ubicación de un lugar adecuado acompañe la organización de un tiempo adecuado. En otras palabras, orden, organización y ambiente, deben caminar juntas y armónicamente. Hagamos un lugar que sea arreglado, organizado por nuestros hijos y en donde ellos sientan la comodidad para realizar sus trabajos. Nuestra tarea, consiste en asesorar, orientar, sugerir y facilitar las condiciones y elementos que permitan un adecuado desarrollo de sus hábitos.
Formar en Responsabilidad. Muchas veces se escucha decirle a los hijos: "tu única responsabilidad es estudiar". Esta frase, bastante común, propi-cia en los hijos una evasión de las responsabilidades que forman parte de la vida y les permite usar al "estudio" como un buen argumento para justificar su evasión. El estudio, como otras tareas en casa, son importantes de asumir, no solamente como obligación o cumplimiento, sino sobre todo como un fortalecimiento de la voluntad y el carácter, como actividades preparatorias que facilitan asumir retos muchas veces incómodas, pero necesarios en la vida de toda persona. El estudio, no es precisamente la actividad más placentera del mundo, y no lo es a tal punto, que casi siempre estamos obligándolos a cumplirla. Para muchos hijos, es una tarea pesada y difícil de cumplir y mantener. El asumir responsabilidades de distintos tipos, ayuda y facilita la posibilidad de entender el estudio como una más de ellas y no como la actividad obligatoria.

Finalmente, la formación de hábitos no es una tarea que se soluciona con una fórmula o receta a seguir; la formación de hábitos tiene que ver fundamentalmente con los objetivos, valores, actitudes, propósitos y expectativas que como padres tenemos respecto a nuestros hijos. ¿Qué deseo formar en ellos y para qué? ¿Qué tipo de hombre quiero forjar en él? ¿Respeto sus características individuales? ¿Respeto sus limitaciones y habilidades? ¿Le ayudo a descubrirse a sí mismo? ¿Le ayudo a pensar y crecer como persona? ¿Valoro sus esfuerzos?

La formación de hábitos no es el trabajo de un año, ni de dos, sino es el trabajo de muchos años. Si nuestro hijo no los tiene formados, es porque todavía no los aprendió.

Siendo la formación de hábitos un trabajo de largo aliento, es importante, considerar que cada espacio de tiempo, se convierte en una oportunidad invalorable para hacerlo. El tiempo es vital y en oportunidades da la impresión que falta, pero el tiempo que dediquemos a nuestros hijos es la mejor inversión. ¿Habrá algo en la tierra más importante que hacer de nuestros hijos personas de bien: organizadas y trabajadoras? Los invito a tomar una decisión HOY e iniciar la tarea de inmediato. Si el tiempo es importante, no lo dejes escapar. Tú y tus hijos lo necesitan.