lunes, 29 de marzo de 2010

De las Políticas a la acción

En los últimos 20 años se ha avanzado mucho en la formulación de políticas nacionales y muy especialmente en políticas educativas. Si nos animamos a preguntar a un ciudadano acerca de qué es lo que se necesita hacer en materia educativa, seguro tiene una respuesta en el acto, cuando acudimos a algún evento académico y preguntamos a los participantes sobre qué es lo que hace falta en educación, es muy probable que tenga un enfoque general de lo que se debe hacer.
Esto constituye por cierto, un grueso indicador en asuntos de política y podría arriesgarme a aseverar que constituye un avance conceptual. La experiencia nos muestra que bastaría acercarse a observar los resultados de algún taller de docentes y comprobar grandes y valiosas formulaciones, tan importantes, que efectivamente podrían impactar favorablemente en un cambio educativo. Sin embargo, cabe preguntarse ¿Por qué despues de tanto tiempo no se ha observado un cambio cualitativo o cuantitativo en la calidad educativa de nuestros país? Ensayaré dos respuestas tan gruesas como la pregunta:

1. ¿La realidad nacional resulta tan compleja y el problema educativo también, que todo lo que se pueda hacer mueve poco milímetros la realidad educativa?
2. La segunda, ¿Cómo pasar de la política a la acción? no está demás decir, de una manera coherente y pertinente, vale decir acciones que obedezcan a la políticas formuladas y que respondan a las necesidades de la realidad.
Tal vez piensen en una tercera o cuarta, y sin duda eso también está muy bien। Sin embargo, me gustaría ampliar el análisis de cada una de ellas, de forma que podamos formular nuestros comentarios críticos.
Realidad nacional compleja
  • Diversidad Geográfica. Debemos empezar por describir que la realidad geográfica y económica de nuestros País es un factor que no debemos dejar de lado. La accidentada geografía y la variedad climática hacen que las poblaciones se concentren en determinados espacios que le resulten propicios para su actividad económica, sin embargo, las principales actividades económicas de nuestra población se definen efectivamente por su ubicación geográfica, asi en la costa, las principales actividades se relacionan con el comercio y actividades de extracción como la  pesca principalmente, en menor proporción la agricultura, a pesar que se cuenta con proyectos interesantes y valles que son potencialmente ricos. Las carreteras y princpales vías se han generado por motivos económicos fundamentalmente. En la sierra la actividad es fundamentalmente de extracción de minerales, lo que genera actividades económicas secundarias a la minería. comercio, ganado, agricultura y pequeña industria. La existencia de vías y accesos de comunicación están en mayor medida en función de la actividad minera y agrícola en menor medida. En las regiones de la Amazonia, el asunto se hace mucho más complejo ya que las actividades económicas son fundamentalmente de extracción de madera y en menor escala extracción de petroleo y gas, la actividad agrícola se reduce al consumo local y muchas veces ni siquiera llega a satisfacerlo. Las vías de comunicación son principalmente fluviales y se usan para efectos comerciales. A qué se debe todo este breve panorama de nuestra realidad geoeconómica?
  • Diversidad Cultural. Somo un país multicultural y posee una diversidad que acompaña a la diversidad geográfica. Cada espacio de nuestro territorio muestra también una diversidad cultural que se expresa tambien de muy diversas maneras: en sus costumbres, historia, lenguas, gastronomía, expresiones religiosas, formas de organizacion comunal, fiestas, mitos, creencias, entre otras manifestaciones culturales. ¿Será válido, justo pretender uniformizar? ¿Podemos hablar de una misma forma de educar o de varias formas de hacer educación? ¿Cómo conservar la unidad de nación ante la diversidad?
  • Diversidad Histórica. Nuestro País ha vivido la historia de muy diversas formas, los distintos sucesos que hemos conocido mediante fuentes secundarias nos puede dar la impresión que toda la nación vivió una sola historia y en verdad no es así, bastaría imaginar a los pobladores o comuneros de nuestras zonas alto andinas o amazónicas y en este ejercicio de imaginación pensar cómo vivieron, por ejemplo,  algún suceso golpista o como vivieron la Guerra del Pacífico. Es muy probable que muchos ni siquiera estuvieron enterados de qué era lo que sucedía y en el mejor de los casos,  solo estuvieron informados. Menos aún, de cómo estos sucesos repercutían directamente sobre sus vidas. Hoy en día la presencia del estado es casi inexistente aún en muchos lugares de nuestro País, despues de tantas décadas de vida repúblicana aún existen lugares donde la vida transcurre en un ritmo y dentro de una dinámica a veces muy difícil de imaginar para visiones urbanas y occidentales como las nuestras. ¿Qué tipo de historia habrán vivido nuestros  compatriotas?. Sin duda, esto hace ya diferente la manera cómo se ha vivido la historia del Perú. ¿Existen muchas historias del Perú? la respuesta depende en qué espacio de nuestro País la viviste. Será posible en el terreno educativo hablar de una historia del Perú? El problema de la identidad con la historia constituye un problema sin resolver. bajo la mirada de un País unitario muchas veces perdemos la visión de nuestra complejidad y diversidad. (IParte)


domingo, 7 de marzo de 2010

LOS NIÑOS Y NOSOTROS / NOSOTROS Y LOS NIÑOS

Siempre ha sido tanto para padres y maestros un tema de controversia la formación y educación de los niños. Hace muy poco escribía sobre el premio y el castigo, y por supuesto esto generó reacciones naturales y claro a lo largo de la historia hemos podido conocer de qué manera se han empleado formas y estrategias para “controlar” o “formar” las conductas de los niños.
Los estudios del niño sustentados en los planteamientos de J. Piaget señalan sobre los sentimientos y los juicios morales que uno de los resultados esenciales de las relaciones afectivas entre el niño y sus padres o los adultos que hagan sus veces es engendrar sentimientos morales específicos de obligación de conciencia .
Bovet según él la formación del sentimiento de obligación está subordinada a dos condiciones: intervenciones de consignas dadas desde el exterior, es decir órdenes de cumplimiento indeterminado; y la aceptación de estas consignas, que supone la existencia de un sentimiento sui generis de quien recibe la consigna por quien la da, porque el niño no acepta consignas de cualquiera, como de un muchacho mayor o de una persona indiferente. Ese sentimiento, según Bovet, es el de respeto, compuesto por afecto y de temor; el afecto por sí solo no sería suficiente para entrañar la obligación, y el temor por sí solo únicamente provoca una sumisión material o interesada. Continua diciendo, pero el respeto comporta a la vez afecto y una especie de temor unido a la situación del inferior respecto al superior, y basta entonces para determinar la aceptación de las consignas y, en consecuencia, el sentimiento de obligación
Sin duda de acuerdo a los planteamientos mencionados se trata de un respeto unilateral, que describe también lo que Piaget estudia y que denomina Heteronomia, sin embargo, este tipo de respeto es fuente del sentimiento de deber, propicia en el niño la obediencia.
Nosotros los adultos buscamos con relación a los niños, precisamente, que nos obedezcan, que nos presten atención y que hagan o dejen de hacer aquello que como adultos les solicitamos, naturalmente, no siempre encontramos la respuesta esperada en ellos.
En el hogar como en el aula, tenemos bajo nuestra responsabilidad la formación y educación de los niños. Todos deseamos que los niños desarrollen su personalidad, su inteligencia, sus valores y que muestren actitudes positivas como personas de bien.

¿Cómo lograrlo?
Estoy convencido que no existe una fórmula única y menos que una persona la tenga. Las citas iniciales de Piaget y Bovet, nos abren un espacio interesante de investigar y de reflexión. ¿Estará la clave allí para tener hijos y estudiantes “adecuados” tomando en cuenta este binomio Afecto- temor? Sin duda a equivocarme, debo entender el temor no como la amenaza permanente, sino como aquel sentimiento que provoca el adulto en el niño. El adulto es una persona de mayor dimensión física, de mayor tono de voz, de movimientos más gruesos y a veces toscos, de actitudes y variaciones en su temperamento, por tanto, desde la percepción del niño, una persona que puede producir “temor” hasta que su cercanía y demostración de seguridad y afecto van cediendo paso a otros sentimientos por parte del niño hacia el adulto.
Pero, como ya lo hemos mencionado, no se trata de cualquier adulto, se trata de una persona significativa, que tiene y sostiene una relación cercana, que comparte espacios en el hogar o en la escuela y que además representa un conjunto se simbolismos que denotan afecto o cercanía hacia él.
A pesar de ello, el adulto sigue siendo esa persona que aunque demuestra sentimientos y seguridad en el niño, no ha dejado de tener voz grave y otras características que pueden resultar “amenazantes” para todo niño.
Trato de explicar la dinámica del binomio en cuestión. Una vez más se nos abre la reflexión y la controversia, si antes hablamos del “premio – castigo”, hoy hablamos de “temor - afecto”.

Diera la impresión que la formación y educación de los niños está marcada por estos binomios que además de generarnos conflicto y discusión, nos producen cierta incomodidad intelectual y moral.

Jean Piaget. Psicólogo y educador Suizo (1896 – 1980)
Pierre Bovet, Piscólogo y educador Suizo (1878 – 1965).