sábado, 6 de octubre de 2012

¿Qué tan importante es la ética o lo ético en la educación?

Cuando pensé en el título de la presente reflexión y decidí en esta pregunta, en verdad me pareció una pregunta muy simple y hasta acaso, poco motivante y además con una respuesta obvia.
Estoy seguro que nadie respondería que la ética o lo ético no es importante en educación, por el contrario, todos reclamamos e insistimos en su importancia. No falta su mención en un seminario o congreso, como alternativa de solución a la diversidad de problemas educativos o para explicar la existencia de los mismos. Sin embargo, y dada su importancia, se espera ver su presencia en algunos o en todos los componentes educativos y naturalmente, en el acto de educar.
La ética ha sido abordada como un contenido específico, vale decir como parte del currículo  como una materia que se debe estudiar o como un contenido transversal, en el mejor de los casos. No obstante que en verdad haya sido así, creo que aún no podemos apreciar sus efectos positivos sobre las actitudes y comportamientos en estudiantes, docentes, autoridades.
Con notables excepciones que seguramente existen,  puedo afirmar que en realidad se hace muy poco para formar éticamente a nuestros estudiantes, docentes y para transformar nuestras escuelas en instituciones educativas éticas. Dentro de mi experiencia educativa tanto en los ámbitos privados como públicos, estoy casi convencido, que la ética y lo ético, no pasa de ser un magnifico discurso, pero que muy pocos son capaces de sostener en la práctica educativa y de hacer de sus instituciones espacios en donde lo ético constituya el criterio primordial en las decisiones educativas.
Y, es que, a pesar de formulación e intención escrita u oral, no siempre se está dispuesto a  cambiar, a mirar lo humano, y a la persona humana como eje más importante del quehacer educativo.
Bastaría que en lo mínimo tuviéramos respeto y al mismo tiempo exigiéramos respeto para empezar a evidenciar un cambio en las miradas, un cambio en las interacciones. El respeto puede ser un buen punto de partida, un respeto recíproco y en igualdad de condiciones, en horizontal y no en vertical. El respeto nos lo debemos todos y sin excepciones.
La presencia de lo ético en los ámbitos educativos, no solo dependen de reglamentos o directivas, de cursos o talleres, sino dependen de un franco compromiso con uno mismo y con los demás en igualdad de condiciones.
Considero que todos sabemos lo que nos corresponde hacer, sin embargo, no todos hacemos lo que debemos. Así pues, el respeto es una actitud y al mismo tiempo una  conducta que está en nuestras manos ejercerla,  no requerimos de asistir a una universidad para poder respetarnos unos a otros, no requerimos de un título, solo requerimos de voluntad. El respeto entre todos en igualdad de condiciones, puede ser un punto de partida para la ética y lo ético, un punto mínimo para que todos nos podamos comprometer. ¿Estamos dispuestos  de empezar ahora o mejor esperamos que otros empiecen para sumarnos?