miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Aulas limpias?

Hace muy pocos días visité con mucha ilusión una institución educativa de aquellas que hace muy poco han remozado, pintado y que han quedado muy bonitas porque hasta el mobiliario ha sido cambiado. Sin embargo, a pesar del corto tiempo transcurrido de estos cambios en las escuelas,  observé con desilusión detalles que me indicaban que algo no andaba bien con nuestros estudiantes y nuestros maestros.
Visité 5 aulas y el factor común en cada una de ellas era la cantidad de papeles arrojados en el piso alrededor de las carpetas, en la esquina un cesto de basura sin usar y algunos casos sin espacio para echar más papeles. Debo agregar a ello, que el aula no estaba vacía, estaba con estudiantes y además con un docente que desarrollaba su clase, creo sin darse cuenta, lo que le rodeaba  y adornaba en el piso. Caminando por los pasillos y en algunas paredes, se podía apreciar la cantidad de siluetas de todas formas y tamaños de los calzados de nuestros estudiantes. Ni el auditorio del colegio se salvó de estas simbólicas siluetas.
¿Qué nos está pasando?
Puede parecer increíble que no hallamos logrado generalizar en nuestros  estudiantes hábitos mínimos de limpieza, orden y  estética. Parece que nuestra formación no ha logrado en muchos, lo más elemental del aseo y del cuidado, y además llama la atención que algunos de  nuestros maestros no les preocupe ingresar a un aula donde no existe el mínimo de limpieza y orden.
¿Qué nos corresponde hacer, responsablemente,  cuando nos entregan un espacio limpio, ordenado y muchos no somos capaces de mantenerlo en igual condición? ¿Existe preocupación por este asunto o es un problema de otros, vale decir, de las personas que limpian y se encargan del mantenimiento?
Considero urgente trabajar en el cumplimiento de mínimos exigibles, que todos sin excepción debemos de cumplir. Sin duda, hay notables excepciones, escuelas y maestros que exigen y se preocupan por generar actitudes y hábitos orientados a guardar el orden y la limpieza de los espacios que compartimos y en los que convivimos la mayor parte de nuestro tiempo.
Si en una escuela todos (estudiantes, docentes, administrativos, familias y directivos) asumiesen el firme compromiso de trabajar por conquistar y lograr comportamientos mínimos sobre el orden, la limpieza, el respeto y la cortesía, seguramente nuestras escuelas serían otras y la sensación de estar educando incidiría sobre las percepciones de nuestra sociedad y específicamente de sus familias.
Este es un asunto en el que debemos tomar decisiones hoy. No dejemos para después la   discusión de algo que parece superficial pero que no lo es y que además, tiene impactos más profundos de lo que  creemos y pensamos. Tener espacios limpios y ordenados no creo que sea un desafío complicado de cumplir. No? o si?

martes, 15 de noviembre de 2011

La fuerza de voluntad ¿mito o realidad?

Probablemente en muchas ocasiones hemos oído hablar de la " fuerza de voluntad " y casi siempre empleamos esta corta frase cuando nos referimos a lo que hace falta para lograr algo, por ejemplo cuando niños escuchábamos:

"Gracias a tu fuerza de voluntad haz terminado tus tareas o todo lo contrario: te falta fuerza de voluntad”. En otras ocasiones nuestros maestros cuando algo no se lograba nos decían: " Es que les falta fuerza de voluntad”. Aún siendo adultos, escucharemos decir que gracias a la fuerza de voluntad o por falta de ella hacemos o dejamos de hacer tal o cual cosa.Pero, ¿qué es la fuerza de voluntad? , Yo creo que sería interesante analizar brevemente esta frase compuesta de dos palabras:
La primera palabra es fuerza. Decimos que somos fuertes cuando tenemos la capacidad de resistir o ejecutar una acción doblegando algunos factores en contra o adversos. Esta acción puede dirigirse en contra de uno mismo  o de los demás, o también puede ser una acción que dirigimos hacia los demás, pero favor de ellos, es decir, una acción positiva. Vale decir, somos fuertes cuando podemos resistir, cuando podemos sobreponer adversidades o también cuando desplegamos un ejercicio físico, cuando podemos estudiar muchas horas, cuando trabajamos mucho. También somos fuertes cuando tenemos mucha paciencia y sabemos esperar, cuando demostramos tolerancia.
La otra palabra es voluntad. Decimos que tenemos voluntad cuando mostramos a los demás que deseamos y hacemos algo al mismo tiempo. La voluntad es más que sólo el deseo de querer hacer algo, la voluntad es el deseo hecho acción. Ella nos permite querer algo, anhelar, conseguir. La voluntad es un sentimiento positivo que se dirige hacia los demás y acompaña todas nuestras acciones. Por ejemplo, para ejecutar o cumplir una tarea no es suficiente el querer hacerla sino también ejecutarla.
Si unimos estas dos palabras: fuerza y voluntad podemos decir entonces que la voluntad es algo así como el espíritu de la fuerza; que se acompañan siempre para emprender acciones con una dirección positiva pensando en el bien de los demás.
¿Qué obtenemos gracias a la fuerza de voluntad?
Desarrollar nuestra fuerza de voluntad nos trae muchos beneficios, no sólo personales sino para todos los que nos rodean, veamos por qué resulta bueno para todos.
A) Es buena para nosotros porque nos permite sentir que somos capaces de hacer algo o de dejar de hacerlo (si es algo que nos perjudica). Probemos que somos capaces de correr y llegar primeros o de correr una maratón  y cuando comprobamos que lo podemos hacer, nos sentimos satisfechos con nosotros mismos, nos sentimos felices y sobre todo, seguros de si, sentimos que somos capaces. Que sí podemos. Todos tenemos logros en nuestra vida, te invito a recordar alguno y te darás cuenta qué satisfacción y alegría sentiste  cuando te diste cuenta que sí podías. Recuerda cuando aprendiste a dominar la  bicicleta sin ayuda, ¡qué triunfo, qué satisfacción, qué alegría! ¿Verdad ? o cuando lograste llegar a la cima de un cerro o completaste una caminata, o aprobaste un examen despues de tanto esfuerzo.
B) La fuerza de voluntad, nos hace grandes, porque crecemos no de estatura sino en personalidad , cuando decimos que vamos a hacer algo sabemos y todos saben que así lo haremos, entonces todos confían en nosotros y además reconocen en nosotros que tenemos ¨palabra¨ y saben que haremos lo que decimos porque tenemos ¨fuerza de voluntad ¨.
C) La fuerza de voluntad nos protege, porque nos permite alejarnos de aquellas cosas o situaciones que nos hacen daño, podemos decir con toda seguridad que NO cuando alguien nos ofrece un cigarrillo u otra droga o cuando hemos cometido un error nos permite corregirlo. Si nos dejamos manejar por la decidia o la flojera, la fuerza de voluntad nos permite dejarla de lado y ponernos en actividad.
Todo esto es muy interesante, pero la fuerza de voluntad no es una palabra mágica que actúa por sí misma, necesita que nosotros tomemos la decisión de empezar a desarrollarla, de empezar a practicarla. Tener fuerza de voluntad es tomar decisiones ahora y no mañana.