miércoles, 25 de abril de 2012

Educación para el siglo XXI

Recientemente hacía la reflexión con un grupo de estudiantes de educación acerca de la utilización de recursos de internet para desarrollar acciones de orientación educativa con estudiantes de básica regular. En primera instancia se defendía la importancia del contacto personal para este tipo de acciones, cuestionando la posibilidad del empleo de algún recurso con el skype o smiliares, o el uso de un chat para personalizar una intervención de esta naturaleza, o tal vez una intervención más inmediata como el empleo de mensajes de texto o el uso masivo de un WhatsApp. El argumento más fuerte al respecto, se refería a que el "calor humano" era irreemplazable por la inmediatez o la rapidez de los recursos mediáticos. En verdad, a mi me gustó mucho esa defensa del sentido de la educación. Al mismo tiempo, también pensaba en que la educación poco ha avanzado en relación con el desarrollo de la tecnología de la comunicación y la información, y que sus paradigmas corresponden en gran parte a una época que data del siglo XIX. ¿Qué le extrañaría a un maestro de esa época si imaginariamente pudiese viajar en el tiempo a una aula actual en cualquier institución educativa? Tal vez, los aparatos electrónicos presentes, la vestimenta, sin embargo, si encuentra una pizarra y algo con que escribir, si encuentra un grupo de estudiantes en sillas o capetas, sin duda,  se dará cuenta de inmediato que está en un salón de clases ¿Será así?
Creo que hace necesario volver a una pregunta básica en educación, y ella es ¿Qué persigue la educación y por qué existe dentro de un sistema social?
Aún sigo convencido, que la educación cumple un rol de preservar el sentido humano de nuestro género, aunque estos pueda parecer redundante.Vale decir, que su finalidad es formar personas humanas, no cualquier tipo de personas, sino aquellas que son humanas, esto implica, personas que vivan y crean, precisamente en los valores que nos hacen más humanos. La educación entonces sería una garantía que nuestro género humano se mantendría a pesar de los avances tecnológicos y de una sociedad de consumo y del conocimiento, que en ese caso, sería muy probable que dejara de serlo. 
No soy contrario a la modernidad y al uso de los recursos más avanzados, que dicho sea de paso, no están al alcance de todos, creo en la potencia y en algunos casos en la necesidad de emplearlos, pero pienso también en la necesidad de sostener ese "calor humano" en los que todavía muchos creemos, y estoy casi seguro, que de hacer masivo el uso de los recursos tecnológicos, perderíamos progresivamente lo que hoy admitimos como crisis, es decir, la pérdida progresiva de los valores que nos hacen ser más humanos y mejores personas.
Finalmente, la acción educativa sustentada en el contacto personal, en la interacción dialógica, y en la vivencia y vigencia de valores humanos, desde mi perspectiva, es entonces, una garantía en la contribución  de poder construir colectivamente una  sociedad en la que el valor y respeto por la persona sean fundamentales en sus decisiones y políticas. ¿Tú que opinas?

martes, 3 de abril de 2012

Orientación y Tutoría Educativa

Desde hace algunas décadas atrás se le viene otorgando a la orientación educativa y a la  tutoría un peso relativamente importante, y digo relativo, porque creo que debería valorarse  mucho más ambas  acciones. Es más frecuente hablar de tutoría que de orientación, y es que en la mayoría de instituciones educativas es a lo que se le da mayor importancia y además se le concede algunos espacios dentro de una distribución horaria.
Considero como necesario referirme a la orientación como el gran marco formativo sobre el cual las instituciones educativas deben trabajar, y valga la redundancia, deben orientar a sus estudiantes. Pensar en la orientación educativa, no se restringe a la educación básica, sino a toda intención formativa que ocurre dentro del espacio educativo en cualquier institución que pretende formar, vale decir que podemos hablar de orientación educativa en la educación regular, especial, superior o alternativa. La orientación educativa debe estar íntimamente vinculada a los fines y valores que cada institución ha definido y que se inscriben en su proyecto educativo institucional (PEI).
Considerando la afirmación anterior, cuando pensamos en la orientación de los estudiantes debemos hacerlo con una mirada integral y desde todos los espacios educativos que se dan y se ofrecen en la escuela y en cualquier institución educativa. Es así entonces, que las declaraciones valorativas que se encuentran en el PEI se hacen concretas en las acciones educativas ejecutadas. La orientación educativa de un centro transversaliza todo lo que ocurre en ella, educativamente hablando. La orientación está presente en el desarrollo curricular de todas sus áreas, en las actividades culturales, deportivas, en el trabajo con las familias, en la comunidad y en la formación continua de sus docentes. Por ello, la orientación educativa no es un espacio especializado, es toda acción educativa, la orientación educativa no es tarea de un solo docente, sino de todos los docentes  y agregaría además de todo el personal que labora en un ambiente educativo. La orientación y formación de los estudiantes nos compromete a todos. Naturalmente, todos  debemos ser concientes y conocedores de las intenciones valorativas de la institución educativa para poder ponerlas en práctica desde todas nuestras ubicaciones.
Por otro lado, la tutoría es un espacio específico que instrumentaliza en parte, las grandes intenciones de la orientación educativa, lleva al terreno directo con el estudiante un conjunto de estrategias que actúan sobre su formación personal, académica y socioemocional. La tutoría tiene objetivos específicos de acuerdo a las edades, grados o ciclos, se especializa en determinados aspectos de la formación del estudiante y posee un tiempo definido sobre la que actúa. La tutoría es asumida por determinados docentes como un encargo y responsabilidad específica. La tutoría entonces, no es responsabilidad de todos los docentes y de todo el personal, sino de algunos docentes escogidos y preparados para ello. No obstante lo valioso que resulta el trabajo tutorial, la formación y orientación no debe  recalar únicamente en esta acción formativa. Creer que las intenciones axiológicas de la institución, pueden ser trabajadas exclusivamente en los  60 o 120 minutos semanales de trabajo tutorial  constituye un error, y que es muy frecuente comprobarlo. De ninguna manera ese tiempo resulta suficiente para generar cambios actitudinales en nuestros estudiantes, se requiere de una acción conjunta a través de los lineamientos que definen la orientación y formación.
Finalmente debo decir, que para pensar en una adecuada formación de los estudiantes en cualquier modalidad o nivel, se requiere entonces, de acciones de orientación educativa, debidamente definida, organizada y transversalizada por todos y en todas las acciones y actividades educativas. Y, además, de un trabajo específico y especializado como es la tutoría.