viernes, 18 de marzo de 2011

Todos hablamos de educación

En los dos últimos meses es cada vez más frecuente escuchar que los candidatos presidenciales , así como , los candidatos al congreso, opinan, comentan y crítican  temas educativos, y lo hacen con tal "seguridad" que podríamos pensar que todos ellos saben y conocen de educación. Me pregunto ¿Por qué resulta tan fácilmente opinable los temas educativos?
Por el contrario, es poco frecuente, escuchar que estos mismos candidatos  hablen, comenten, critiquen y opinen sobre temas de infraestructura o sobre economía de mercado,  con la misma soltura con la que se expresan en educación.
Se cree que hablar de educación es como opinar sobre cualquier evento o hecho, que basta el sentido común para hablar de ella y por cierto, también todos creemos que tenemos la solución en nuestras manos, podemos discutir con un pedagogo con la misma soltura seguramente si tuviéramos que discutir  con un ingeniero sobre infraestructura. ¿No?
Considero que esta desnaturalización  de lo que significa educar y la educación de un país, hace pues, que el tema sea abordado con poca y rigurosidad que exige pensar en los destinos educativos de nuestro País. No es una casualidad que se critique o se proponga con extrema facilidad propuestas como  por ejemplo que la tasa de cobertura de 3 á 5 años en educación inicial será del 90%, sin duda es una aspiración interesante, pero da la impresión que se sabe muy poco de cómo se moviliza una cifra en la cobertura, tomando en cuenta que en la actualidad  se está en el 66%. Por otro lado, se piensa que se logrará el 100% de Facultades de Educación e IESP acreditadas. Dejo constancia que son aspiraciones interesantes pero que no están muy bien ubicadas en la realidad. También se habla de contar con un currículo diverso e intercultural, desconociendo que todas las regiones  cuentan con un proyecto educativo regional y que les corresponde a cada una de ellas diversificar el currículo nacional. Es la diversificación lo que garantiza que el  currículo sea pertinente, eso es hablar con desconocimiento, eso es solo proponer. Seguiré insistiendo que el presupuesto de educación debe llegar al 6% del PBI, si es así en buena hora, pero parece ignorarse que el PBI es variable cada año, en un año el PBI puede ser como 10 y en el año siguiente puede ser como 5, lo que significa que si mantenemos la cifra del 6% del PBI no nos garantiza que cada año tendremos mejor presupuesto. Es mejor entonces, estudiar una cifra , una estructura de costo por estudiante, en otras palabras ¿Cuál es la cifra óptima para invertir por estudiante? y claro cómo mejorarla cada año hasta alcanzar aquella que le permita a nuestro estudiante desarrollar su educación óptimamente. Eso si nos garantiza una inversión adecuada con una cifra que establece una línea de base y una meta por alcanzar. El PBI es variable y no siempre garantiza que cada año tengamos un mejor presupuesto. ¿Cuánto se invierte por estudiante en Finlandia, Chile, Canadá o en Singapur? ¿Cuál es su estructura de costo? Los economistas deberían dar respuestas a estas interrogantes y ofrecer concretamente cómo mejorará la educación en este aspecto de inversión por estudiante.
También todos hablan de materiales educativos y textos, currículo, de la escuelas  en ámbitos rurales, que no es lo mismo que una escuela rural, lo primero solo describe en dónde está, el segundo término dice el tipo de escuela, o sea  clasifica en dos:  rurales y urbanas, y es eso precisamente lo que debemos desaparecer, me refiero a  las brechas entre lo rural y urbano. La escuela es una sola, se ubica  en dos ámbitos, cómo reducimos la brecha entre las escuelas que son de un ámbito con relación al otro.
Defendamos el derecho y la rigurosidad que tiene la educación, no todos podemos hablar de arquitectura, economía o medicina, ¿Por qué creemos que todos podemos hablar de educación?