martes, 18 de agosto de 2009

Formación Ética del Docente (Última parte)

A. FORMACIÓN ÉTICA DEL ESTUDIANTE PERUANO
La Propuesta de Formación Ética surge a partir del Programa Nacional de Emergencia Educativa (2004). Uno de los ejes de este programa es la atención a la crisis ético moral que vive la sociedad. En los últimos veinticinco años los acontecimientos políticos y sociales que ha vivido nuestro país, han puesto de manifiesto la profunda confusión ético-valorativa de los ciudadanos, especialmente de aquellos que tienen acceso al poder. Por ejemplo, los años de violencia política vivida en el país atentaron contra la dignidad humana, el desarrollo social y los derechos fundamentales de miles de peruanos. Esto ha traído efectos negativos en el desarrollo personal y moral; en la actualidad predomina una visión individualista de la vida, desarraigada de sus orígenes y lazos comunitarios. Las personas son, muchas veces, indiferentes al sufrimiento del otro, tienen poca fe en las instituciones sociales y no se encuentran motivadas para la participación política y social.
La crisis en el campo ético moral no es sólo una “pérdida de valores”, ya que la ética no es un conjunto de valores o virtudes que en algún momento las personas tuvieron y que han perdido y necesitan recuperar. La formación ética no es simplemente la adquisición de las normas sociales o culturales, ni la clarificación individual de los gustos o preferencias de cada persona, sino un proceso de desarrollo de las capacidades de reflexión, razonamiento, empatía, toma de perspectiva y resolución de problemas, y de las habilidades necesarias para hacer elecciones autónomas. Interesa formar ciudadanos, personas capaces de reconocer lo justo sobre lo injusto, de ponerse en el lugar del otro para reconocer su dignidad como ser humano, y de elegir el mejor curso de acción a seguir en situaciones potenciales de conflicto.
La formación ética consiste en aportar las condiciones necesarias para que los estudiantes logren una madurez tanto en su capacidad de razonar, como en el manejo de sus emociones, con la finalidad de desarrollar una conciencia ética que permita dar coherencia a sus pensamientos y acciones. Se trata de una educación que apunta a desarrollar las capacidades de juicio y discernimiento, así como la empatía y la habilidad de ver y entender el punto de vista del otro, en lugar de una educación que simplemente instruya a los estudiantes sobre normas y convenciones sociales.
Muchas veces la formación ética se ha dejado al sentido común y a la iniciativa ocasional de cada docente. Sin embargo, aunque todos los profesores son educadores éticos, y todas las áreas curriculares son espacios para esta formación, para ella hace falta mucho más que la buena voluntad. Adicionalmente, no basta los aprendizajes en el aula, sino que el desarrollo moral de los estudiantes deben darse en otros espacios más allá de la escuela.
La formación ética demanda de nosotros, hoy más que nunca, referentes claros, una preparación específica de los docentes en el tema y un compromiso de todos los actores e instituciones. Requiere claridad en los fundamentos conceptuales y pedagógicos que nutren y dan vida a las propuestas educativas, a la vez que un proceso de reflexión continúa que tenga como mira constante orientar los actos hacia fines y valores compartidos, que resguarden la dignidad humana, la vida y el bien común.
Muchas veces la formación ética se ha dejado al sentido común y a la iniciativa ocasional de cada docente. Sin embargo, aunque todos los profesores son educadores éticos, y todas las áreas curriculares son espacios para esta formación, para ella hace falta mucho más que la buena voluntad. Adicionalmente, no basta los aprendizajes en el aula, sino que el desarrollo moral de los estudiantes deben darse en otros espacios más allá de la escuela.
La formación ética demanda de nosotros, hoy más que nunca, referentes claros, una preparación específica de los docentes en el tema y un compromiso de todos los actores e instituciones. Requiere claridad en los fundamentos conceptuales y pedagógicos que nutren y dan vida a las propuestas educativas, a la vez que un proceso de reflexión continúa que tenga como mira constante orientar los actos hacia fines y valores compartidos, que resguarden la dignidad humana, la vida y el bien común.
La Propuesta asume que las personas crecen éticamente. Todos los seres humanos tienen el potencial de desarrollarse como personas morales. Los niños, niñas y adolescentes, aunque no tienen conceptos éticos plenamente desarrollados, se hacen preguntas sobre el fin último de las cosas, cuestionan la realidad en la que viven y están siempre atentos y en búsqueda de respuestas para cada una de sus interrogantes. Entonces, el desarrollo ético es una progresión hacia una cada vez más elaborada capacidad de hacerse preguntas sobre el sentido de la vida y las normas de convivencia, así como de esbozar y poner en práctica respuestas para ellas.
Parte de este crecimiento ético es la capacidad de evaluar situaciones y emitir juicios sobre ellas, distinguiendo lo correcto de lo incorrecto desde el punto de vista moral. A esto se le denomina desarrollo del pensamiento moral. Desde muy pequeños, los niños diferencian lo bueno y lo malo; más adelante comprenden la importancia de los amigos y el grupo social y comienzan a entender el sentido de la armonía y la convivencia y l significado de los compromisos Luego extienden esta comprensión hacia toda la sociedad y asumen el sentido de las normas y leyes sociales. Ya adultas, las personas son capaces de interrogarse sobre distintas formas de organización social, deliberar sobre problemas y conflictos éticos y tomar acuerdos que resguarden un punto de vista de valores o principios éticos universales. (Valores para un país democrático: PROPUESTA DE FORMACIÓN ÉTICA. Comisión Pedagógica de Formación Ética del Ministerio de Educación del Perú, 2005)
LA FORMACIÓN ÉTICA DOCENTE
En toda esta reflexión hemos aludido al rol del docente en cada uno de los aspectos abordados y tenemos que concluir pensando en los docentes haciendo una reflexión acerca del Documento de la PREAL, N° 41, Julio 2008. De Michael Barber, Mona Mourshed. Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos. En el citado documento se afirma que: Los sistemas educativos con más alto desempeño atraen en forma constante gente más capacitada a la carrera docente, lo que lleva a su vez a mejores resultados académicos. Esto se logra por medio de un ingreso a la capacitación docente altamente selectivo, procesos efectivos de selección de los aspirantes más apropiados y buenos salarios iniciales (aunque no extraordinarios). Con estas premisas se eleva el estatus de la profesión, lo que facilita la atracción de candidatos aún mejores.
La propuesta de formar éticamente a nuestros docentes no es una utopía más, es la certeza que el gran cambio en educación y la transformación social de nuestros pueblos nace del docente y vuelve a él.
De una vez y por todas tomemos la decisión de fortalecer la formación docente inicial y en servicio, y busquemos además las herramientas normativas que garanticen que una propuesta tan importante como la formación ética sea sostenible en el tiempo y por encima de los cambios de administraciones y gobiernos.
La gran transformación de nuestros pueblos viene de una educación de calidad con equidad, pensada en los hijos del pueblo, en las poblaciones menos favorecidas, excluidas y postergadas históricamente, por todos y todas ellas, es imperativo desarrollar y aplicar la propuesta de formación ética de los docentes.

B.

domingo, 9 de agosto de 2009

Formación Ética del docente (tercera parte)

ENSEÑAR NO ES TRANFERIR CONOCIMIENTOS (Paulo Freire) Enseñar es crear posibilidades para su propia construcción por lo tanto: El docente debe ser abierto a: las indagaciones – curiosidad sin inhibiciones - El docente debe ser crítico - El docente debe ser indagador - El docente debe ser humilde
  • ENSEÑAR EXIGE CONCIENCIA DEL INACABAMIENTO
  • ENSEÑAR EXIGE EL RECONOCIMIENTO DE SER CONDICIONADO: la persona es un ser condicionado pero consciente de su inacabamiento. El condicionamiento puede ser superado, el determinismo NO.
  • ENSEÑAR EXIGE RESPETO A LA AUTONOMÍA DEL SER DEL EDUCANDO
  • ENSEÑAR EXIGE UN BUEN JUICIO: exige de mí una reflexión crítica permanente sobre mi práctica, a través de la cual yo voy evaluando mi propio actuar con los educandos. Las cualidades o virtudes son construidas por nosotros al imponernos el esfuerzo de disminuir la distancia que existe entre lo que decimos y lo que hacemos (coherencia).
  • ENSEÑAR EXIGE HUMILDAD, TOLERANCIA Y UNA LUCHA EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS EDUCADORES.
  • ENSEÑAR EXIGE LA APREHENSIÓN DE LA REALIDAD: la capacidad de aprender, no sólo para adaptarnos sino sobre todo para transformar la realidad, para intervenir en ella y recrearla, habla de nuestra educabilidad. Antes que nada mi posición debe ser de respeto a la persona que quiere cambiar o que se niegue a cambiar. No puedo negarle ni esconderle mi posición, pero no puedo desconocer su derecho a rechazarla.
  • ENSEÑAR EXIGE ALEGRÍA Y ESPERANZA: clima y atmósfera del espacio pedagógico, siempre deben ser una preocupación. No podemos eximirnos de la esperanza porque es humana.
  • ENSEÑAR EXIGE LA CONVICCIÓN DE QUE EL CAMBIO ES POSIBLE: Se necesita ir “leyendo” cada vez mejor la lectura del mundo. No puedo de ninguna manera dejar de considerar su saber hecho de la experiencia. Su explicación del mundo, de la que forma parte la comprensión de su propia presencia en el mundo. No puedo imponer arrogantemente mi saber como “verdadero”.
  • ENSEÑAR EXIGE CURIOSIDAD: una práctica como negación de la experiencia formadora es la que dificulta o inhibe la curiosidad. Los procedimientos paternalistas o autoritarios impiden o dificultan el ejercicio de la curiosidad.
    Tomando en cuenta lo mencionado, entonces nos corresponde ingresar más de fondo a la Formación ética en el sistema educativo.

LA FORMACIÓN ÉTICA EN EL SISTEMA EDUCATIVO
Los diversos sistemas educativos asumidos por los países han desarrollado desde distintas perspectivas el abordaje de la formación de los estudiantes y de los docentes, en especial sobre aquellos aspectos que constituyen los aspectos más esenciales de la persona, me refiero a los valores de la persona y a la ética como la disciplina aplicada de los mismos.
Lo que la experiencia ha demostrado es que en la formulación de programas de formación, así como en los aspectos curriculares se pueden leer los enunciados al respecto, sin embargo, aún resulta difícil contar con información lo suficientemente válida para sostener si esos programas o competencias curriculares han dado los resultados esperados. Por supuesto que los impactos son de mediano y largo plazo y seguramente en muchos casos aún están siendo trabajados.
Dentro de estas propuestas podemos enumerar algunos tipos:
a. A través de inclusión de asignaturas. Esta perspectiva obedece a una lógica cognitiva, considerando que el aprendizaje de conceptos y postulados son suficientes para que sean asimilados o incorporados a los comportamientos.
b. A través de perspectivas mixtas (asignaturas – talleres). Se agrega a las asignaturas espacios en las que se propicia la discusión y el análisis, así como el ensayo o entrenamiento en algunos comportamientos.
c. Transversalización del contenido. Algo ya habíamos mencionado anteriormente, y está referido a como desde determinado concepto o conceptos transversales se dejan visualizar en los distintos espacios educativos estas intencionalidades con la finalidad de cubrir toda oportunidad de desarrollarlos.
d. Uso de herramientas reflexivas. Esta perspectiva no busca trabajar conceptos o contenidos específicos, sino utiliza los contenidos y prácticas en uso para que a partir de ellas se desarrolle un conjunto de herramientas que permitan una reflexión, que va desde la identificación del problema (realidad), pasando por el análisis, autoanálisis, contrastación, extrapolación, aplicación y vuelta a la realidad. Los procesos reflexivos son una herramienta que regula nuestros comportamientos profesionales.
Deseo detenerme en este punto, para sostener que en mi experiencia en educación en sus distintas modalidades, he aprendido que durante muchos años hemos sostenido la importancia del conocer y luego la importancia de hacer práctica de lo conocido, en ocasiones en el vacío. Los procesos reflexivos parten de la realidad y regresan a ella, y esto es muy valioso en educación.
En mi búsqueda de lograr que nuestras actitudes y comportamientos den un giro hacia los valores morales o éticos que todos aspiramos hoy en día, me encontré con conceptos valiosos y que han logrado que mi visión del problema cambie.
Según Aristóteles se entiende la ética como saber práctico, trata de orientarnos sobre qué debemos hacer para conducir nuestra vida de un modo bueno y justo, cómo debemos actuar, qué decisión es la más correcta en cada caso concreto para la que la vida sea buena en su conjunto. Intenta mostrarnos cómo conducirnos adecuadamente en el conjunto de nuestra vida. (Cortina, 2001). Desde esta tradición es la voluntad y la conciencia la que ejerce dominio sobre nuestras conductas. Sabemos empíricamente que esto no funciona siempre con la misma eficiencia y con la misma frecuencia. Por ello pensar en desarrollar en la formación docente procesos reflexivos, se convierte en una posibilidad que nos acerca a esta vieja aspiración de vivir éticamente, vale decir haciendo lo correcto, lo bueno y lo pleno.
La ética entonces no es un conjunto de reglas o normas en especial, sino es el ejercicio permanente de reflexión sobre nuestras propias prácticas de vida. En ese intento de hacer realidad nuestros sueños en el año 2005 en el Ministerio de Educación (MED) del Perú se conformó una comisión de trabajo para elaborar la propuesta de formación ética del estudiante, con el objetivo de lograr en los estudiantes vivir los valores y la ciudadanía.