martes, 15 de diciembre de 2015

APRENDER A TOMAR DECISIONES: los valores (III parte)

Elegir, decidir, valorar

Esta es la tercera parte de la saga "Aprender a tomar decisiones". He venido sosteniendo  que durante los primeros años de vida y de escolaridad, se trata de un comportamiento que muestra sus complejidades y que a mirada adulta parece ser muy sencillo. Más adelante pensando en esas complejidades he analizado  que tomar decisiones no es una cuestión sencilla y superficial, por el contrario requiere de condiciones y de análisis, por cierto, no es lo mismo elegir un helado que elegir una profesión, como sucede en la adolescencia. Por cierto, también hay personas que eligen la profesión  tan sencillamente como elegir  un helado. 
Para elegir, se requieren criterios, estos criterios son diversos y actúan  también en forma distinta en cada uno de nosotros. empleados los criterios correspondientes (adecuados o no) se toma una decisión. Hasta este momento no juzgamos nada, solo describimos, sin embargo, creo que es necesario emitir algunos juicios de valor.

Precisamente de ello me ocuparé. Creo que para ninguno de nosotros, cabe duda alguna, sobre la existencia de decisiones  adecuadas y malas decisiones, generalmente sabemos si son adecuada o no , cuando sentimos las consecuencias de ellas. Consecuencias en algunos casos inmediatas y otras requieren de pasar algún tiempo para sentirlas. Es muy difícil, saber que consecuencias tendrán nuestras decisiones, no obstante, en algunos casos, podemos intuir o inferir lo que podrá ocurrir luego de una decisión. ¿Hay forma de anticiparnos y no enfrentarnos a decisiones que nos traerán malas consecuencias?
La experiencia indica, que resulta complejo, saberlo, pero podemos emplear algunos criterios para disminuir nuestros riesgos de malas decisiones, vale decir, de decisiones con altas consecuencias.

¿Qué elección valorativa hacemos? ¿Qué valor(es)orienta(n) nuestras decisiones?

Cuando me refiero al uso de determinados criterios para tomar decisiones, me refiero a  valoraciones . en forma permanente, vamos valorando,ponderando, estimando, situaciones, hechos, personas, cosas, en fin todo lo valoramos antes de tomar decisiones y luego de este proceso, decidimos.  Mi hipótesis es que según los valores que empleemos en nuestra valoraciones, según ellos, podemos inferir si las consecuencias de nuestras decisiones serán bajas o altas. 
En el mundo de los valores, en la literatura, encontramos que hay valores de distinta naturaleza, si así podemos denominarlos, o de distintas categorías. Así tenemos valores políticos, religiosos, económicos, estéticos, y muchos otros. En esta taxonomía, existen algunos que son de uso exclusivo de las personas. Esos valores, los denomino valores humanos, porque las personas que los usan crecen en humanidad, se hacen más humanos, tales como la justicia, el amor, la solidaridad, entre otros. Estos valores, no los poseen los objetos, ni los animales, solo pueden poseerlos las personas y cuando los usan y se apropian de ellos, se hacen más humanos. Es así, entonces, que una persona que emplea como criterio para tomar una decisión, valores humanos, su decisión tendrá como marco este valor y es probable que las consecuencias de su decisión sean buena para él y para los demás. Claro está que cuando empleo el término bueno o malo, es inevitable caer en un una discusión de relativismo. Prefiero evitarlo.
Con lo referido, no pretendo decir, que estos valores son el único criterio para tomar decisiones. Como ejemplo, puedo decir, que si voy a elegir un traje, claro está, que los valores que deberé emplear para mi decisión, serán estéticos, utilitarios y económicos. Sería absurdo emplear como criterio, valores humanos, porque nadie se pregunta si será solidario o no elegir un traje, a menos, que el dinero que invierta lo pueda destinar a un acto de solidaridad, y ello me colocará en una situación dilemática.
Entonces, creo que puedo cerrar esta tercera reflexión, afirmando, que los valores y su uso, es decir, las valoraciones, son el principal criterio para elegir y tomar decisiones. Creo que hay que guardar la coherencia entre nuestra valoraciones y la naturaleza de la elección y decisión. Para decisiones relativas al gusto, pues serán tal vez los valores estéticos los que predominen, y en otros casos serán los económicos. Para decisiones con las personas o para con las personas, tal vez deban predominar los valores humanos.
Llevando esta reflexión al terrenos educativo ¿De qué manera podemos lograr aprender a desarrollar varaloraciones en nuestros estudiantes? ¿Dilucidar, deliberar los criterios valorativos necesarios para tomar decisiones?

sábado, 5 de diciembre de 2015

APRENDER A TOMAR DECISIONES: complejidad (II parte)

Decisiones simples y complejas

Como había mencionado en la primera parte de esta reflexión sobre la toma de decisiones, existen situaciones que para niños y adultos, no resultan tan complicadas para resolver. Es el caso por ejemplo,cuando se elige un color, o un postre, para este tipo de decisión entre un color y otro, como se refiere siempre, es cuestión de gustos o preferencias. Resultaría casi absurdo pretender que en la escuela enseñemos para que les guste un color determinado y luego ante cualquier decisión, lo tengan que elegir. Puede ocurrir que en la experiencia de cada uno de nosotros, existan colores asociados a situaciones o hechos determinados y por ello siempre lo elijamos, pero aún así, aunque esté un color asociado o no o esté, elegirlo y decidir por el, no es una cuestión de estado. a este tipo de decisiones podemos calificarlas de decisiones "simples". Es probable que dicha simpleza, no sea tal, para algunos casos, en los primeros años de vida, no obstante, en edades tempranas siempre hay una atracción o preferencia por un color, aunque el tema sea todavía perceptual, es probable que sea la génesis de una preferencia más adelante. En suma, considero que no es una situación difícil de resolver, cuando se trata de situaciones como las mencionadas.
Existen otras situaciones un tanto más complicadas, que tienen que ver con algo más que una preferencia en sentido más restringido del término, es algo más que un gusto. Si retomamos el ejemplo en el post anterior, sobre la escritura en el niño que recién aprende, la simpleza a ojos del adulto es la complejidad para el niño. Es decir, sus decisiones están vinculadas íntimamente con otros aspectos, como la valoración social de su actuación, con la valoración de una persona importante, como puede ser la maestra o sus padres, tiene  que ver con una cuestión de estima y aprecio personal, que a su vez está asociada con el éxito o el fracaso de sus actuación, su decisión está vinculada también a un futuro cercano, como es el saber escribir o leer, tomar la mejor decisión lo aproxima a ese futuro anunciado por maestros y familia. Todo ello, coloca a estas decisiones en un nivel de gran complejidad y pienso, debemos darle esa misma importancia.
Tomar decisiones a lo largo de la vida escolar y posteriormente, va llena de situaciones simples y complejas. Para los adolescentes, sus decisiones son muy importantes y al mismo tiempo oscilan entre la inmediatez y la indecisión. Para ellos, las situaciones pueden revestir una gran sencillez y en otras situaciones puede estar ahogándose en un mar de conflictos. ¿Qué tanto de todo esto se incluye en forma explícita en el currículo? ¿Cómo nos preparamos y preparamos a nuestros estudiantes para tomar decisiones, simples o complejas?

¿Contribuimos  a que los estudiantes tomen decisiones durante su vida escolar?

F. TONUCCI
En la escuela y en la mayoría de instituciones que se dedican a la educación básica o superior, se suele, generalmente, tomar decisiones por los demás. Amplío, la gran parte de los educadores, piensan en una educación para los estudiantes en permitirnos de "eso será lo mejor para ellos". Esta afirmación probablemente tenga algo de cierta, tal vez, la experiencia adulta adelante juicios de los posible  riesgos y necesidades por los que pasaraán nuestros estudiantes, quizá nosotros los adultos, estamos casi obligados a preservar algunas costumbres y elementos culturales que consideramos muy importantes de conservar, no obstante lo dicho, cuando alguien piensa por otro, no ayuda mucho a construir una personalidad y una autonomía que le permita su desenvolvimiento adulto y maduro. Si entramos en más detalles, y observamos lo que ocurre en la escuela, seguro comprobaremos que ni siquiera les dejamos que descubran sus errores y menos que encuentren soluciones. Solemos pensar por ellos, decidir por ellos. Recuerdo mucho una viñeta de Francesco Tonucci, en la que describe evolutivamente a un niño que en la escuela cada grado que pasa, le repiten frases tales como: "se hace así", "hazlo así" y cuando llega a la secundaria le dicen "elige Tú", la viñeta describe a un niños que cuando llega el momento de decidir por cuenta propia entra en crisis y no atina siquiera hacia donde ir, mucho menos conoce la palabra "elegir". ¿Cómo vamos desarrollando en nuestros estudiantes capacidades para decidir, para elegir?