jueves, 12 de noviembre de 2015

APRENDER A TOMAR DECISIONES: es educar para la vida (Parte I)

Tal vez una de las cosas más complicadas o más difíciles para muchas personas es tomar una decisión, generalmente nos genera conflicto y nos paraliza a veces segundos y otras mucho tiempo más. Cuando tomamos decisiones, solemos emplear criterios relacionados a nuestras valoraciones, a las valoraciones  que los demás hacen de la situación sobre la tenemos que tomar una decisión. Siempre vamos tomando decisiones, es permanente, constante, lo venimos haciendo desde muy pequeños y de seguro, lo seguiremos haciendo hasta el final de nuestros días. Podría afirmar que es una capacidad que se ha desarrollado de acuerdo a nuestra experiencia personal, fundamentalmente, pero también a través de las experiencias en otras personas. 
Durante nuestra escolaridad ¿Nos enseñaron sistemáticamente a tomar decisiones? Tomar decisiones ¿es un aprendizaje previsto en la escolaridad o por el contrario es una suerte de mayores o menores oportunidades y de esa forma se fue desarrollando?
Considero que es algo que deberíamos pensarlo con mayor detenimiento. ¿De qué manera podemos hacer de esta capacidad un aprendizaje previsto y transversal a lo largo de toda la escolaridad?
foto: Aprendes
Solemos pensar que las personas tomamos decisiones solo cuando gozamos de "autonomía" y también muchas veces creemos que se goza de "autonomía" cuando hemos logrado cierta edad o cierto estatus social o familiar, pero en realidad siempre tomamos decisiones y también siempre gozamos de distintos niveles de autonomía - si podemos hablar de niveles - o  también podemos hablar de oportunidades para tomar decisiones y de posibilidades, lo real es que de acuerdo a mi experiencia educativa, he comprobado que siempre, niños, adolescentes y adultos vamos tomando decisiones cotidianamente, y eso es un hecho.
Muchas veces he observado la situación  de cómo los estudiantes aprenden a escribir y para ello, van tomando decisiones, que muchas veces resultan para nosotros los adultos, como cuestiones asumidas e incorporadas, "naturales" pero para el niño que las vive, cada decisión es un triunfo. Por ejemplo, tomar adecuadamente el lápiz es una decisión, que la maestra observa , enseña y evalúa. Cuando el estudiante lo hace, va pensando si al coger el lápiz es o no lo que espera su maestra; si al ejecutar un trazo o copiar una palabra es o no la decisión correcta o esperada por la maestra. 
Reflexionemos y recordemos, como muchos niños están paralizados mientras observan lo que deben copiar y su manito y el lápiz ni se mueven, y por allí va la maestra apurando y acelerando que lo hagan, mientras sin darnos cuenta el niño está en una situación de conflicto antes de tomar una decisión sobre lo que debe hacer.
Seguro que los maestros enseñan muy bien la postura correcta, el trazo correcto, pero lo que poco enseñamos es a tomar la decisión para hacerlo, y ello tiene que ver mucho con la persona, con su seguridad, con las condiciones, con sus creencias y sus miedos, con sus percepciones. ¿Qué te dice tu experiencia?