domingo, 2 de mayo de 2010

¿Qué después de formular políticas?

Seguramente muchos nos hemos hecho esta misma pregunta. ¿Qué hacemos luego que se formulan políticas para que éstas funcionen?
Sin duda como lo he mencionado en anteriores publicaciones, mi preocupación gira en torno a cómo o de qué manera podemos hacer concretas las políticas, específicamente en educación.
Hace poco estuve reunido con maestros y pobladores de un pequeño distrito en el sur cuya actividad económica principal es la agricultura y me invitaron para conversar con ellos acerca de la importancia de las políticas educativas formuladas en el Plan Nacional de Educación para Todos, antes de armar mi presentación me hicé muchas preguntas para que pudiesen sentir que las políticas son importantes y están cercanas a sus legítimas necesidades educativas:
¿Cómo se puede hacer para que las  políticas educativas nacionales se cumplan en un distrito?
¿Qué tenemos que hacer para que sean una realidad o caminemos hacia ellas?
¿Qué mecanismos de vigilancia y seguimiento debemos implementar en las  localidades para que las políticas no se pierdan en buenas intenciones?
Intentando responder a las preguntas antes formuladas me arriesgo a seguir la siguiente ruta:

  1. Uno de los aspectos más importantes es cómo hago explícitas las intenciones de una política, qué busca, qué espera ver en la realidad, que al mismo tiempo todos podamos visualizar esta gran intención. En otras palabras, cómo logramos expresar en aspectos concretos y objetivos aquellas intenciones educativas.

  2. Para ello me arriesgo a dar un segundo paso,  hay que interrogar a la población cómo visualizan la política en su propia realidad, es decir,por ejemplo, si la formulación de la política está referida a la atención y educación de la primera infancia, entonces, lo primero que hay que hacer, es definir la población que será impactada por la política. En otras palabras, manteniendo el ejemplo, debemos ubicar nuestra población de primera infancia, de qué edad a qué edad están comprendidos los niños y niñas de este grupo poblacional. Luego habrá que ubicarlos, dónde están, cuántos son, en qué condiciones viven, de qué servicios gozan, cuál es el estados nutricional de esta población, cuántos acceden a servicios de salud y educación y desde qué edades, sus madres qué nivel de educación tienen, en fin nos debemos interrogar para que la política cobre sentido y significatividad en nuestra población, de otra manera no podrá lograrse el impacto que se desea. Esto es fundamental para visualizar la política aterrizada en su propia realidad. Luego pensar en la política será pensar sobre una población concreta, ubicada, cualificada y cuantificada.Tercero, ubicar los sujetos sobre los que quiere impactar la política.

  3. Cuando tenemos definidas nuestras poblaciones hacia las cuales está orientada una política y tenemos identificadas las características cuantitativas y cualitativas de ellas, entonces debemos ingresar a planear acciones que produzcan los cambios que nos acerquen al logro de las políticas, en otras palabras a elaborar los planes de acción que ejecuten acciones transformadoras, que cambien la realidad. Vale decir que si tenemos identificadas las cifras que describen los estados nutricionales, nuestras acciones deberán impactar sobre estas cifras mejorándolas si se trata de incrementar o disminuyéndolas si se trata de reducir.

  4. No puede existir un plan sin contar con instrumentos que permitan vigilar que se cumpla en todas sus partes, sino también contar con instrumentos que permitan que éste sea evaluado en todos sus componentes permitiendo sus ajustes o reformulaciones, siempre orientadas al logro de las políticas formuladas.
No hay camino perfecto y menos cuando este es propuesto solo desde algunos sectores  y no es discutido con todos los actores.  Quiero decir que lo propuesto son ideas, y las ideas nos aproximan a entender una realidad, pero sólo estando cerca de la realidad puede producirse el cambio. Las políticas en educación buscan el cambio, el logro de la calidad con equidad. lograrlo no depende únicamente de establecer normas y leyes o presupuestos, implica o mejor diría obliga a una emprender una construcción desde la base, colaborando y acompañando a aterrizarlas, haciéndolas concretas en cada región, en cada pueblo en cada ciudad. Después de las políticas lo que viene es el arduo trabajo de identificar y reconocer a los sujetos del cambios para poder planear con ellos, precisamente el cambio que las poblaciones enteras ansían en educación, en su educación y la de sus hijos.