martes, 14 de febrero de 2012

El texto escolar ¿medio o fin?

Está nuevamente en discusión el rol que cumple el texto escolar, su uso, su presencia y su protagonismo en los aprendizajes. Hoy la presencia cada vez más imponente de los recursos de Internet, han puesto, más aún, en tela de juicio el rol que el texto escolar cumple en la escuela. Existe desde algunas perspectivas, un serio cuestionamiento   a la presencia del texto bajo una serie de argumentos, tales como la economía, la ecología y la modernidad tecnológica, entre otros, que hacen trastabillar un tanto a su defensa y presencia en la escuela. 
Por otro lado,  nos encontramos también con la discusión oculta, de si la presencia del texto en la escuela, cumple un rol de fin o de medio. Para algunas escuelas, el avance y culminación del uso y abuso del texto escolar se ha convertido en una suerte de indicador de los "aprendizajes" de los estudiantes.
El textos escolar sufre entonces las tensiones que lo colocan entre los textos virtuales o recursos de Internet, y también en la disyuntiva de su protagonismo.
Sobre lo primero, considero que la tensión está mucho más ligada a una cuestión de habituación. Se nos enseñó a leer usando los textos impresos y hemos conocido y aprendido  mucho a partir de esa experiencia. Sin perjuicio de lo mencionado, hoy no podemos negar el acceso a conseguir lo mismo desde la Internet o de los textos virtuales, como se les denomina. Uno sobre la mano y tanteando las hojas y lo otro desde una pantalla, que además hoy se puede digitar para avanzar una página o agrandar las letras o imágenes. ¿Con cuál de los dos tipos de textos se aprende mejor? ¿Será una cuestión solo de hábitos y costumbres?
La otra cuestión sobre su protagonismo, en cualquier tipo de texto (impreso o virtual), pues no tengo mucho reparo en ubicarme en una cerrada defensa de colocar al texto como un medio y no como un fin del aprendizaje. Aunque parezca esta afirmación algo tácita, en la práctica no lo es tanto. En muchas instituciones educativas,el uso, diría mejor el abuso del texto escolar se ha convertido en un fin, se programa a partir de sus contenidos y se mide el avance en función de los capítulos o unidades desarrolladas y aprendidas. Esta posición centrada en el texto, reduce el trabajo del docente en un aplicador y en el estudiante de un asimilador de contenidos preestablecidos en un texto. Queda atrás cualquier intento de personalización de la educación, así como de hacerla intercultural y pertinente. El texto escolar, es un medio, es un instrumento que amplía y  en algunos casos, profundiza la información y tal vez algunas capacidades específicas de los estudiantes. Su uso está supeditado a las necesidades de los estudiantes y nunca al revés.
En suma, tenemos una disyuntiva abierta: el texto impreso y el texto virtual. Y otra cerrada. En ambos casos el texto deber ser una herramienta de trabajo y no el fin de todo proceso de aprendizaje.