viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Cuántos niños concluyen su educación primaria?

Uno de los factores que atenta contra la calidad educativa es el índice de culminación de la educación. La UNESCO en el último informe 2011 de Seguimiento de la EpT en el mundo señala que la Tasa de "Supervivencia en el último grado" de la educación primaria es de 83%  (2007), ellos asumen el promedio nacional y no fijan el límite de edad para estimar esta tasa. El reporte de magnitudes del MINEDU para el año 2010 señalan que la tasa de conclusión nacional  de la educación primaria es de 77.9%, vale decir que de cada 100 estudiantes que ingresan a la educación primaria solo 78 la culminan en una edad entre 12 y 13 años, y el 95.5% la culminan entre los 15 y 19 años de edad. Un breve análisis establece desde ya, un gran desafío para la educación peruana.¿Qué sucede con los 22 estudiantes que dejaron de estudiar, dónde están, qué hacen, qué futuro les aguarda?
El tema se hace más agudo aún en los ámbitos rurales en donde solo el 60.9% de los estudiantes culminan su educación primaria entre los 12 y 13 años de edad. O sea, de cada 100 estudiantes 40 de ellos no culminan sus estudios primarios. ¿Dónde están estos niños y niñas? ¿Qué oportunidades les estamos dando para que puedan regresar a estudiar y cumplir con su derecho de ser educados y el estado con su deber de educarlos?
Es muy cierto, que existen grandes desafíos educativos  en los aspectos lingüísticos y en los ámbitos rurales, pero también debemos hacer una detenido análisis   de la escuela y de los factores que actúan impidiendo que nuestros niños culminen su educación. Las investigaciones y estudios deben estar centrados en este problema para poder proponer soluciones adecuadas, pertinentes y relevantes.
Se dice atribuye  el abandono escolar a problemas de orden  metodológico, a los contenidos curriculares, a las  necesidades económicas, pero también debemos agregar a esto las características de la escuela pública, de una escuela que tiene sus reglas ocultas, sus  exigencias y rigideces,  que lo único que logran es "expulsar" a nuestros niños, de colocarles exigencias que los van empujando a abandonar la escuela. No existe, por ejemplo, norma y exigencia alguna para el uso de un uniforme para poder asistir a la escuela, sin embargo, es muy alto el porcentaje de escuelas públicas que así lo exigen tanto en los ámbitos urbanos como rurales, se exige buzos y zapatillas para el desarrollo de disciplinas como la educación física o psicomotricidad, cuando muchas familias no cuentan siquiera con recursos para comprar zapatos, se exigen textos especiales, cuando el estado invierte anualmente millones en dotar gratuitamente de textos a todos los niños y niñas de las escuelas públicas.
Por otro lado, el problema de la baja tasa de conclusión tiene una incidencia en la baja tasa de cobertura de la educación secundaria. Si proyectamos cifras, nos vamos a dar un gran susto, porque dentro de 10 años contaremos con una masa crítica de adolescentes que no han logrado siquiera cumplir con su educación primaria y menos con su educación secundaria, eso significa que tendremos una población sin capacidades desarrolladas y en capacidad de ejercer una ciudadanía por su mayoría de edad.
¿Cuál será el futuro de estas poblaciones sin haber logrado culminar sus estudios?

jueves, 1 de septiembre de 2011

educacion e intersectorialidad

Desde hace más de una década atrás se habla del bajo rendimiento académico de nuestros estudiantes, en las sucesivas evaluaciones tanto nacionales (ECE) como internacionales (SERCE - PISA) encontramos rendimientos bastante bajos. Si bien es cierto, comparativamente hablando encontramos ciertos avances de año en año y con algunos otros países de la región, pero no cabe duda que aún falta mucho todavía por avanzar y más aún para ocupar algún lugar expectante entre los países que participan. Creo que sobre este aspecto poco o nada hay que discutir. Empero, poco se dice acerca de algunos factores que intervienen en este estado de cosas. Sin intención de justificar lo injustificable, es importante decir que será muy difícil superar estos rendimientos con niños y jóvenes que arrastran un deficit alimenticio, con problemas crónicos de desnutrición y anemia,  con niveles bajísimos de proteínas y hierro, y como consecuencia con problemas de salud colaterales que tienen que ver no solo con su estado nutricional, sino también con las condiciones de pobreza y por tanto con las condiciones de salubridad con que viven.
El problema no sólo es una cuestión de los grupos poblacionales  de los ámbitos rurales, sino también en las zonas urbanas y periurbanas (si vale el término).
Agreganos a ésto además , que en los ámbitos rurales y sobretodo, en las zonas alto andinas y amazónicas, el tiempo de desplazamiento de los niños hacia sus escuelas es en promedio entre una y dos horas. Esto quiere decir, que además de estar mal nutridos y con problemas de salud, deben emplear sus pocos recursos energéticos en desplazarse para llegar a sus escuelas. Pregunto: ¿Será posible entonces tener buenos rendimientos escolares en estas condiciones? La respuesta es obvia.
¿Podrá el ministerio de educación resolver este problema? desde mi punto de vista, no. No porque el problema de los rendimientos escolares no tiene que ver exclusivamente con un tema curricular, de materiales educativos o de cobertura, o de la capacitación de los maestros y sus sueldos. El problema es mucho más complejo de lo que son las competencias funcionales del ministerio. Se requiere de la intervención del ministerio de salud, del ministerio de la mujer y desarrollo (hoy día será del ministerio de la inclusión), del ministerio de transportes, de vivienda, básicamente. Se requiere entonces de una intervención concertada y coordinada. La experiencia enseña que dentro de las formas y procesos en que el estado gestiona, esto es casi imposible, si cada sector debe cumplir con sus gastos y compromisos. Hay que hacer actuar de manera eficiente y eficaz utilizando a los órganos de planificación de los sectores y del ejecutivo (CEPLAN - CIAS) para que nuestros niños y niñas, y sus familias tenga un acceso rápido y fácil a sus escuelas, para que también nuestros maestros  tengan una vivienda cercana a sus centros de trabajo, necesitamos niños sanos y bien alimentados, familias que estén capacitadas en el mejor uso de sus recursos naturales de la zona para que la alimentacion de sus hijos pueda ser una acción sostenible, necesitamos gobiernos regionales que realmente estén dispuestos a invertir más y mejor en la infancia y en el desarrollo de las generaciones venideras. Si creemos que la bonanza económica es para siempre, nos equivocamos. Es hoy, o se nos pasará el tren del crecimiento. ¿Tú que piensas?