viernes, 27 de enero de 2012

El clásico complejo de Adán

Casi no sorprende a nadie, escuchar con frecuencia a ciertas autoridades o nuevas administraciones, decir al asumir sus nuevas responsabilidades, que en anteriores gestiones las cosas se hacían mal o muy mal y que ahora todo se hará o se hace mejor o mucho mejor.
No sorprende cuando se está en el poder,  afirmar con naturalidad que desde ahora todo cambiará y que será mejor que antes.
En realidad, es lo que todos esperamos de alguien que llega al poder,  porque  creemos que llega con aires renovados, con ideas frescas y deseos de hacer mejor las cosas. Esso está muy bien. Todo ello se puede hacer, sin tener que ensuciar a nadie, porque entonces nos deja la impresión que para lucir mejor que  todo y que todos, se necesita ensuciar un poco a los anterior para poder lucir mejor que los demás.
Cuando eso ocurre, lo primero que pienso es en el poco profesionalismo y además una baja calidad de persona. Sin perjuicio de lo anterior, también se debe admitir, sin duda, que todo es mejorable, todo es corregible, pero afirmar públicamente que hay que empezar de nuevo porque todo estuvo mal, es muy temerario. Más aún, cuando no se han empleado de manera transparente procesos evaluativos y se han presentado informes públicos de lo mal que estuvieron las cosas y en consecuencia de ello, que nada se puede rescatar y que todo hay que empezar de nuevo.Todo resulta más grave aún, cuando muchas veces hemos sido conductores de ideas y pensamientos que criticaron la poca continuidad de los procesos y la aplicación del borrón y cuenta nueva sin la presentación de informes públicos. 

En economía, solo se puede enderezar el rumbo hacia una economía próspera, de crecimiento, si los procesos no son interrumpidos en su columna vertebral, se les puede colocar tildes, se pueden dar ciertos énfasis, pero la columna no se mueve. Si esto se hiciera en educación es probable que hoy en día pudiéramos gozar de un servicio educativo de calidad con equidad. En educación requerimos de procesos sostenidos, con rumbos y acciones sostenidas.
Andrés Oppenheimer en su libro "BASTA DE HISTORIAS!La obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro",  nos presenta un importante y elocuente recorrido por muchos países que hoy no solo tienen éxito en su economía sino, sobretodo en su educación, aunque podamos discrepar de las metas u objetivos de estas experiencias "exitosas". Sin embargo, considero muy importante destacar dos lecciones, muy importantes desde mi análisis e interpretación: 
  • Inversión sostenida y prioritaria del estado y la empresa privada en educación
  • Continuidad en los procesos, aún  ante cambios de administración y de gobiernos.
Los impactos y efectos de la educación sobre la población no ocurren en un período corto, y eso se sabe desde hace mucho. La educación requiere de acciones sostenidas y sostenibles.
Es tiempo que no sigamos con la misma historia de siempre, avancemos con sencillez. Si sabes mucho y conoces más que tus antecesores, que bueno, bien para el país que hayan personas valiosas y mas inteligentes, pero hay que ser humildes y sabios de  corazón.
Empero, si deseas alcanzar el reconocimiento ensombreciendo a tus antecesores, por muy "sabio" que seas, solo estarás demostrando lo contrario. La sabiduría es hermana de la humildad y sencillez, y la educación no puede,  ni debe seguir siendo víctima de las glorias individuales y las sabidurías egoístas. Es urgente tomar decisiones prudentes, éticas y con sabiduría sobre las lecciones aprendidas.