martes, 15 de junio de 2010

Llegaste tarde al colegio!!!

Eran aproximadamente las ocho de la mañana cuando pasé por la puerta de una reconocida institución educativa pública en una ciudad al sur del país, y ví que algunos estudiantes se encontraban fuera de la escuela, ¿la razón?   habían llegado tarde. Ellos relataron que luego de algunos minutos los harían ingresar pero  que dentro del colegio los esperaban para hacerlos  formar a todos en filas. Luego de ello,  les ordenarían hacer "ranas". Cunando uno de ellos  describió tal situación, a mi mente acudieron  recuerdos de hace más de 30 años y pude visualizar con claridad lo que sucedería cuando estos muchachos se encontrásen dentro de la escuela. Recordé las varas blancas en manos de los brigadieres y de algunos profesores que marcaban las órdenes e instrucciones "militarizadas". La descripción de los muchachos continuaba, acotaron que la situación no terminaba con los famosos saltitos de ranas, sino que además se concluía con una vuelta al patio  caminando como  “patos” manteniendo la pocisión de cuclillas. Aquel que no cumplía las órdenes era sujeto de pequeños golpecitos con la vara blanca, por decir lo menos.
Por varios minutos  quedé pensando,  que, a pesar de los grandes cambios educativos, las propuestas  de política educativa, planes y proyectos educativos, innovaciones tecnológicas,  y todo aquello que nos hace creer que vivimos una era difenerte y moderna en educación, no es tan cierto y que casi nada ha  cambiado. Estaba paralizado de saber que en  30 años transcurridos, era casi la misma situación que hemos vivido muchos de nosotros que estudiamos en las grandes unidades escolares para varones.
Paradógicamente, hoy en día, cuando se conversa o discute académicamente con los docentes, casi por unanimidad, coinciden en la importancia de formar valores éticos y morales en nuestros estudiantes; los diagnósticos en las escuelas recalan en la mayoría de los casos en una “ausencia” o “crisis” de valores y por tanto casi todas las escuelas públicas y privadas, señalan como una necesidad orientar una formacion educativa hacia estos valores.
Hoy en día la mayoría de Regiones del país y de escuelas cuentan con sus proyectos educativos, en los cuales  están escritos los valores en los que se cree y en los que se deberá trabajar educativamente, se entiende que éstos fueron propuestos y consensuados de manera participativa y democrática. Vale decir, se cuenta con documentos orientadores de la educación que se desea, que se ofrece a la sociedad y que sobre los cuales podemos pedir cuenta.
La pregunta surge entonces ¿solamente estamos cumpliendo con la formulación de los proyectos educativos sin que haya una plena consciencia de lo propuesto? O ¿Es que la costumbre o tradición de “disiciplinar militarizadamente es  el valor más importante, que orienta nuestra decisiones educativas por encima de aquello planteado en los proyectos educativos?
Cuando se evidencian estas situaciones, da la impresión que en verdad nos hemos quedado detenidos en el tiempo. Han cambiado las formas, las propuestas, pero nuestros hábitos para hacer educación no han cambiado o muy poco han cambiado. Me pregunto también ¿lo mismo ocurrirá con los materiales educativos, con el currículo, con la didáctica y con otros componentes de los procesos pedagógicos?
Una vez más me convenzo que el cambio debe generarse desde la propia convicción del profesional docente, de asumir con plena consciencia que hay que hacer las cosas de una manera diferente para ayudar a crecer al estudiante, que este crecimiento personal en el estudiante no deviene del sometimiento, de solo el esfuerzo físico y del castigo, o ¿será mejor continuar haciendo lo mismo en educación como lo relataban estos estudiantes?

5 comentarios:

  1. César, al igual que Tú me hago muchas veces esa pregunta ( con la que terminas tu artículo) ya que veo que se dan cambios, como lo indicas también en tu escrito pero éstos, solo están en el papel porque al final de cuentas el profesional que está en el aula o al frente de una IE continúa con los criterios de hace 30 años...¿qué hacer para que esto cambie?
    Nuevamente Felicitaciones y gracias por compartir con nosotros publicacines importantes para nuestro quehacer...déjame decirte que ésta, como todas las anteriores está muy buena.
    Un abrazo y que sigan aumentando los seguidores a ver si se da el cambio no?

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  2. Realmente es muy cierto todo lo que compartes pero también es importante seguir trabajando con el docente, como bien tu lo expones, para que el cambio se pueda dar desde su persona y pueda asumir el compromiso de educar a los estudiantes que crer nos neceditan màs que nunca.

    Te felicito y te admiro cada dìa màs!
    Paquita

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  3. Hay muchas propuestas positivas escritas que se enmarcan cada año en las escuelas, quedando solo en el papel, con el ánimo de mejorar nuestra educaciòn y fortalecer los valores ético - morales en los educandos. Pero lo que es real es que muchos maestros creen que hay una sola forma de educar en el aula con la experiencia recogida por los años, es necesaria una reenginiería profesional. Es importante que el docente se de cuenta que el niño y la niña piensa, siente y opina, y que él es el modelo para su vida.

    Sigamos adelante, que el cambio se dará.

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  4. Gracias por los comentarios. Hoy se puede afirmar que hay cambios sin cambio. Hay que reconocer y respetar la persona del niño, no solo de palabra sino con nuestras propias actitudes. Continuar trabajando con nuestros maestros pero no solo cognitivamente sino desde sus creencias y aspectos socioafectivos. Muchos ya hemos entendido la importancia de un buen trato, pero no todos estamos dispuestos demostrarlo de manera cotidiana.

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  5. En mi escuela, la tardanza de los alumnos es un problema muy delicado y dificil de erradicar, nosotros no hacemos esperar a los niños afuera, porque sabemos que estàn expuestos a algún peligro, tampoco los castigamos con ejercicios físicos. Entendemos que muchos de nuestros niños tienen que tomar carro para llegar a la escuela y los choferes no los recogen, detrás de ellos está el problema de sus familias, padres que salen a trabajar por la madrugada y ellos solos tienen que atenderse para ir a la escuela, pero también esta nuestra función de enseñar a los niños a ser puntuales y responsables, estos son valores que no solo hablando en el aula se van a aprender. Considero que este problema de tardanza se debe trabajar en conjunto padre-niño-maestro-escuela-instituciones-medios de comunicaión-sociedad. Pero empecemos por nosotros y los padres que directamente están involucrados.

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