miércoles, 17 de diciembre de 2014

Una experiencia en Educación universitaria: la cultura escolar (I Parte)

Sabía lo que deseaba lograr en mis estudiantes y mediante que experiencia lo deseaba realizar, pero se me hacía  difícil explicarles, sin revelar qué es lo que deseaba explícitamente. De la misma forma con la que intento explicarles, de igual manera me enredaba con ellos. Deseaba que ellos pasaran una experiencia que no podía hacerla explícita, porque entonces, ya no sería la "experiencia". Deseaba que pasarán por el descubrimiento de ellos mismos y de sus reacciones ante la misma experiencia. El gran problema era, que al ser parte de un curso, se debe explicitar las actividades por las que atravesarán y en qué consisten.  Lo malo de ello, era  que si lo explicaba, se terminaba el descubrimiento y la experiencia en sí misma. ¿Cómo explicar sin explicar? ¿Cómo inducirlos sin engañarlos y ser lo necesariamente explícito como para no  desencantar la magia de la que deseaba envolver  la "experiencia"?

El curso corresponde al pregrado de estudiantes de educación, es un curso electivo de una universidad privada, con una formación muy sólida, y la denominación del curso es "Cultura escolar". Desde mi punto de vista la cultura en la escuela, en general, está compuesta por muchos componentes, que van desde las tradiciones, costumbres, creencias, historia, y que pasan por los que se va construyendo, destruyendo y reconstruyendo en el día a día. Esa amalgama de situaciones y sentires constituyen, desde mi puntos de vista, la cultura. naturalmente, en todo ello se evidencian los comportamientos, actitudes y valoraciones que muestran e interactúan  todos aquellos que la conforman: estudiantes, docentes, familias y la comunidad en la que se circunscribe y en donde se desarrolla.

Deseaba que los estudiantes del curso, pudieran visitar una escuela , pero en muchas oportunidades, completando un número de horas de "observación". Cuando se los planteé, no hubieron problemas en lo que debían hacer, pero de inmediato, surgieron las preguntas, ¿qué es lo que vamos a observar? ¿para qué? ¿cómo? y finalmente ¿por qué?. Lo único que les pedía era que asistieran a la escuela y observaran todo, todo lo que les llamara  su atención y tomaran nota de lo que más les impactaba. Ante  una instrucción un tanto vaga y abierta, surgió el desconcierto y la pérdida de seguridad. Me preguntaron, si había algún instrumento o ficha de observación, alguna pauta, algunas reglas para seguir. Lo único que les dije, era que observaran con atención todo aquello que deseasen observar y que anotaran todo lo que les impresionaba. Esta instrucción era para las tres o cuatro primeras visitas a la escuela que ellos seleccionaran. Solo se les pidió que fuera una misma escuela.
En la clase siguiente, en reunión con la asistente de esta actividad, muchos expresaron su desconcierto y además, manifestaron que no le encontraron ningún sentido estar en una escuela sin saber exactamente qué hacer. Me sentía muy mal, de no confesar mis intenciones y estuve a punto de revelarlas y desarrollar una actividad de observación, tal cual mucho imaginamos. No lo hice y persistí, en que fueran a observar y se dejaran impactar por las situaciones y acontecimientos que ocurrían dentro de ella.

Para atenuar sus desconciertos en esta actividad de observación,  les alcanzaba lecturas acerca de lo que significa  en la teoría "cultura escolar", las analizaron y discutieron, tomando en cuenta que en ella, hay un conjunto de componentes que van "sueltos" en la dinámica de toda escuela, y que al mismo tiempo están conectados entre ellos, que tejen una red - la cultura - que se enreda y desenreda. que en la teoría se explica muy  bien desagregada, pero lo que veían en su práctica, aún no cobraba forma y mucho menos sentido.
¿Cómo llegan al descubrimiento? ¿Cómo se transforma el  desconcierto ante la actividad  en una actividad con sentido?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión es siempre importante. Muchas Gracias