lunes, 22 de diciembre de 2014

UNA EXPERIENCIA EN EDUCACIÓN UNIVERSITARIA (II parte)

Decíamos en la primera parte de esta experiencia, que había enfrentado a mis estudiantes con una experiencia de observación sin explicitar ni explicar  sus objetivos y finalidades, solo con la instrucción de registrar todo aquello que les llamara la atención, que les impactara de sus observaciones en la escuela. Partí de la hipótesis que para comprender la cultura escolar, era necesario, estar en contacto con ella, pero si supuestos o criterios de base. Deseaba que llegaran a la escuela y que la escuela los sorprendiese, que la escuela los impacte y si esto no hubiese sucedido, también deberían reflexionar  en el por qué no sintieron ningún impacto.

Resultaba muy difícil mantener un clima sin interrogantes y desconciertos en los estudiantes, sin embargo, las sesiones teóricas se fueron revistiendo de una riqueza, no solo por las lecturas vinculadas al tema de la cultura escolar, sino porque ellos mismos se fueron interrogando e interrogándome sobre la cultura y se fue despertando una "necesidad" de entenderla. En mi reflexión sobre mis sesiones, también me dí cuenta, que poco a poco iban relacionando lo que observaban en la escuela con aquello que en clase discutíamos y reflexionábamos.

Después de una tres o cuatro sesiones de observación sin un aparente objetivo, excepto el de dejarse impactar, muchos fueron dándose cuenta y comentando aquellos aspectos que les llamaban la atención, como por ejemplo, los recreos, el tipo de juego que predominaban en los niños, las actitudes de los maestros, el uso de los espacios, las conductas sociales predominantes y hasta alguna interpretación sobre la violencia simbólica, que describe tan bien  Bourdieu. 

Cuando terminaron de desarrollar estas cuatro sesiones de observación, se les pidió que seleccionaran aquello que más había impactado en ellos, aquello que más les había llamado su atención o había afectado su sensibilidad. Y en ese sentido, al seleccionar, obtuvieron por sí mismos, sus objetivos de observación y pudieron investigar también qué tipo de instrumentos o formas de registro podían emplear. Luego de estas sesiones, pudieron hacer una aproximación a interpretar algunos comportamientos, tratando de explicar y ensayar causas y efectos, ciertamente, sin la profundidad que podría tener otro curso de especialidad en observación. la finalidad era tener una aproximación con la cultura de una escuela y descubrir una forma de adentrarse en ella y comprenderla.

Resulta interesante dentro de esta experiencia, como las sesiones de aprendizaje (clases teóricas) y las lecturas, se fueron haciendo como  más útiles y necesarias. La teoría y las explicaciones por mi parte en clase, las fui sintiendo con mayor sentido. 

Dice Jonh Biggs (2010) "Una enseñanza sabia y eficaz no es, sin embargo, una mera cuestión de aplicar principios docentes generales de acuerdo con una regla preestablecida; es preciso adaptarlos a sus propias virtudes personales y a su contexto docente (...) Los profesores expertos reflexionan continuamente acerca de cómo pueden enseñar mejor. (...) Esa práctica reflexiva es la base de la profesionalidad efectiva en cualquier campo (Schön, 1983)"

Me pareció esta experiencia un quiebre en mis años de experiencia como docente universitario, me arriesgué,  naturalmente con claridad de lo que estaba haciendo, pero ayudó mucho el clima y la relación con mis estudiantes, y sin duda la invalorable colaboración de todos ellos. Este relato es un homenaje a mis estudiantes del curso de cultura escolar.



2 comentarios:

  1. Interesante experiencia que demuestra que lo que se conoce se estima, se quiere, se defiende. El análisis del entorno es tan importante como el análisis de la persona para conocer sus virtudes y defectos, sus talentos.

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  2. Gracias Pedro por tus comentarios. Refuerzan la idea de seguir reflexionando sobre nuestra docencia con estudiantes universitarios.

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