martes, 12 de junio de 2012

Ser maestro hoy

SER MAESTRO, SER MAESTRA

Diariamente vemos muchos maestros que cruzan y transitan por las calles de la ciudad, pero existen también muchos miles de ellos que no transitan por calles, sino que navegan en ríos, caminan por caminos de herradura, y muchos que luego de varias semanas de estar en sus comunidades bajan a una ciudad o a un centro poblado cercano. Ese maestro, es el maestro con vocación que lo eleva por encima de aquellas condiciones favorables o desfavorables para el ejercicio docente.
Y esto por qué?
Porque el maestro peruano posee una mística que sin obviar las causas justas de lucha, desarrollo profesional y personal, se entrega en el servicio a los demás, desarrollan con total entrega su docencia y permiten el crecimiento y desarrollo de la persona de sus estudiantes, de sus discípulos.  Se sobrepone a las adversidades materiales y morales que atentan contra su magisterio. Propicia el crecimiento de la persona del estudiante al lograr que su personalidad se consolide, se desarrolle de manera integral e integra. El maestro acompaña, media entre las condiciones, los recursos y la persona del estudiante para sus mejores aprendizajes.
Ser maestro en el Perú exige una doble fortaleza ética y moral.
Ética porque debe estar en una permanente actitud de reflexión, que significa observar, asimilar, analizar la realidad y luego determinar aquellos aspectos que deben ser transformados.Y es moral, porque el maestro se desenvuelve dentro de un conjunto de normas inspiradas sobre valores éticos que también regulan sus actitudes y comportamientos profesionales y personales.
Exige estar preparado ante lo que significa la diversidad de nuestra cultural, geografía y podríamos decir también , ante la diversidad de miradas y perspectivas. En este sentido necesitamos un maestro con mirada inclusiva intercultural. Nuestros maestros son valiosos y muy importantes, pero los desafíos que la realidad nos muestra exigen una formación inicial y en servicio sumamente exigente.
Transformar nuestra realidad educativa, no se resuelve de una sola manera, no siempre el problema económico es el principal o el único factor, están también la visión y la concepción de la educación.
¿Educamos para formar personas o solo para instruirlas?, ¿educamos para mantener la misma realidad e inequidad? o ¿educamos para forjar una sociedad más humana, mucho más justa y participativa?
Nada de ello se logra si como educadores no aportamos con nuestro compromiso serio, inteligente y justo en el ejercicio docente.Los cambios se logran con mucho trabajo, los cambios se logran con cambios. La protesta y el reclamo es una forma de expresión del descontento, pero no significa que estamos cambiando, los cambios se dan en la mente y en el corazón de los hombres y mujeres de nuestra patria.El maestro es el profesional que puede y debe propiciarlos. Hagamos de nuestras generaciones presentes y futuras agentes de cambio.
Como educadores tenemos un gran desafío, nuestra realidad es dura y compleja, pero nuestras inteligencias deben superar este desafío, la educación y el maestro como agentes de cambio y transformación. Preparémonos siendo mejores cada día, mirando a cada uno de nuestros estudiantes como una realidad singular, acogiéndolos para que se sientan reconocidos y para al mismo tiempo podamos lograr ascendiente sobre ellos, respondiendo a sus necesidades y mostrando la realidad completa, total, abriendo nuestros corazones para que lo mejor de nosotros pueda ser entregado y pueda mediar en sus aprendizajes.
Termino con una cita del gran maestro puneño José Antonio Encinas: “El maestro es el camarada de mayor experiencia, que aconseja, guía y sugiere. La clase es un laboratorio, un museo, un taller, donde se experimenta, se observa y se trabaja, ya no es el aula donde pontifica el maestro. Desaparece la tortura de las lecciones y de los exámenes, puesto que no hay enseñanza clasificada, sino utilizada. La mejor lección es un proyecto de trabajo, y el mejor examen, su ejecución”




2 comentarios:

  1. Me parece un diálogo interesante. Además, las tradiciones de magisterio del movimiento obrero y campesino y de los más pobres, también en Europa, siempre pusieron el énfasis en estos puntos que señalas. Me parece fundamental lo que comentas de la vocación del maestro. Y creo que es un concepto muy necesario en esta profesión, aún más que en las demás. Sin duda, cualquier profesional no vocacionado está sometido a la tortura permanente, y, por tanto, siempre es necesario ese aspecto. Pero es que, además, el maestro se dedica a hacer despertar la vocación en los demás.

    Sin embargo, ¿cómo hacerlo en un mundo tan cambiante hoy día?

    Ales Ruiz
    http://iniciativas-educativas.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Alejandro, gracias en principio por compartir tus reflexiones. Tu pregunta moviliza aún más la reflexión al respecto. Considero que la educación y los maestros, están llamados a preservar aquellos valores que como género humano nos pertenecen y son en realidad, los únicos que garantizan que seamos mejores personas y más humanos. Garantizarlo, es lo único, desde mi punto de vista, que podría asegurar que a pesar de los cambios en el mundo, podamos seguir trabajando por sostenerlos, defenderlos y promoverlos, claro, y la ética será la herramienta que lo permita. Gracias por tus comentarios.

      Eliminar

Tu opinión es siempre importante. Muchas Gracias