martes, 9 de junio de 2009

Formación Ética del docente (segunda parte)

¿QUÉ REQUERIMOS EDUCATIVAMENTE HABLANDO PARA ENCARAR LOS RETOS DEL SIGLO XXI?
Uno de los conceptos educativos tal vez de mayor trascendencia en los últimos tiempos es el de COMPETENCIAS.
Por ello me atrevo a hacer algunas reflexiones al respecto, en la dirección que desde mi punto de vista se constituye en una herramienta conceptual importante para poder lograr los fines educativos necesarios.
Ante todo lo mencionado, requerimos de competencias que garanticen que en el futuro podremos contar con personas y ciudadanos conscientes de los problemas sociales que nos aquejan hoy en día, dispuestos y capaces de transformarlos.
Y debemos hablar de competencias porque lo que necesitamos, ha de Identificar aquello que necesita cualquier persona para dar respuesta a los problemas a los que se enfrentará a lo largo de su vida. Por lo tanto, la competencia consistirá en la intervención eficaz en los diferentes ámbitos de la vida, mediante acciones en la que se movilizan, al mismo tiempo y de manera interrelacionada, componentes actitudinales, capacidades, procedimientos y conceptos.
La competencia y los conocimientos no son antagónicos, ya que cualquier actuación competente siempre implica el uso de conocimientos interrelacionados con capacidades, valores y actitudes.
Para poder instrumentalizar las competencia no solo requerimos de un currículo coherente con este enfoque conceptual, sino además requerimos que éstas se “respiren” en los todos espacios educativos previstos y no previstos. Otro concepto que introducimos como importante para este punto es de la Transversalidad, al cual nos referiremos brevemente.

TRANSVERSALIZAR ES IGUAL INVISIBILIZAR?
Para favorecer la imaginación diré que hacer un contenido como transversal es como colocar un filtrante en una taza de agua hirviendo y dejar que su esencia la tiña y luego la colocamos en otra taza y para que produzca el mismo efecto, solo espero que sea suficiente para teñir las tazas que requerimos.
Las tazas son los espacios educativos, el filtrante es un contenido transversal y va dejando su esencia. Pienso que esta figura puede ayudar a entender que cuando transversalizamos un contenido o una intencionalidad - más allá de valorar educativamente que los transversales son una respuesta a los grandes problemas y reflejan también las grandes intenciones educativas para una sociedad - estamos queriendo decir que la transversalización es el deseo de ver reflejada esa intencionalidad en toda acción educativa.
Vale decir para nuestro caso, que entender la formación ética del docente como una competencia transversal, estamos diciendo que deseamos desarrollar esta competencia en especial en toda oportunidad, en todo espacio formal o no formal relacionado o vinculado a la formación docente en general, en otras palabras me refiero a la formación inicial, así como en servicio. En todo espacio deberá estar presente esta intención educativa respecto a lo mencionado.
Se dice con frecuencia en la jerga educativa de los maestros, que hacer de un contenido un transversal es invisibilizarlo, porque al final está en todo pero no está en nada al mismo tiempo, y creo que el problema radica en que no sabemos qué hacer con un contenido transversal, cómo trabajarlo a lo largo y ancho de todos los espacios educativos y en todos los aspectos curriculares.
En primer lugar nos debe quedar claro, que es muy importante elaborar las definiciones operativas de lo que deseamos transversalizar, para nuestro caso, nos debe quedar claro ¿qué entendemos por formación ética? Conceptos que intentaremos desarrollar en los talleres.
Definido el concepto y habiendo encontrado sus indicadores, lo que nos corresponde es colocarlo, como ya lo habíamos mencionado, a lo largo y ancho de todos los espacios educativos. Esto equivale decir, por ejemplo: en un curso de ciencias, ¿cómo colocamos la formación ética del docente?
· En primer lugar sobre los contenidos mismos del curso: ¿éste se presta para tratar de contenidos de ética propiamente?
· En segundo lugar, sobre las actitudes mismas del docente respecto a sus aprendizajes y al uso que dará a los mismos.
No obstante lo mencionado, existe una herramienta que posibilita que la ética sea tratada en todo espacio, estamos hablando de los procesos reflexivos.
¿Qué son? Son herramientas que regulan nuestros comportamientos profesionales y personales a partir de la práctica misma, por tanto, si estas herramientas son de dominio generalizado, son de uso permanente, entonces podríamos garantizar que la Transversalidad de la ética puede ubicarse en todo espacio educativo.
Para poder ingresar a esta dinámica de trabajo docente, considero conveniente apoyarme en Paulo Freire que con gran lucidez define las implicancias actitudinales del docente respecto a su labor de enseñanza.

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