martes, 15 de diciembre de 2015

APRENDER A TOMAR DECISIONES: los valores (III parte)

Elegir, decidir, valorar

Esta es la tercera parte de la saga "Aprender a tomar decisiones". He venido sosteniendo  que durante los primeros años de vida y de escolaridad, se trata de un comportamiento que muestra sus complejidades y que a mirada adulta parece ser muy sencillo. Más adelante pensando en esas complejidades he analizado  que tomar decisiones no es una cuestión sencilla y superficial, por el contrario requiere de condiciones y de análisis, por cierto, no es lo mismo elegir un helado que elegir una profesión, como sucede en la adolescencia. Por cierto, también hay personas que eligen la profesión  tan sencillamente como elegir  un helado. 
Para elegir, se requieren criterios, estos criterios son diversos y actúan  también en forma distinta en cada uno de nosotros. empleados los criterios correspondientes (adecuados o no) se toma una decisión. Hasta este momento no juzgamos nada, solo describimos, sin embargo, creo que es necesario emitir algunos juicios de valor.

Precisamente de ello me ocuparé. Creo que para ninguno de nosotros, cabe duda alguna, sobre la existencia de decisiones  adecuadas y malas decisiones, generalmente sabemos si son adecuada o no , cuando sentimos las consecuencias de ellas. Consecuencias en algunos casos inmediatas y otras requieren de pasar algún tiempo para sentirlas. Es muy difícil, saber que consecuencias tendrán nuestras decisiones, no obstante, en algunos casos, podemos intuir o inferir lo que podrá ocurrir luego de una decisión. ¿Hay forma de anticiparnos y no enfrentarnos a decisiones que nos traerán malas consecuencias?
La experiencia indica, que resulta complejo, saberlo, pero podemos emplear algunos criterios para disminuir nuestros riesgos de malas decisiones, vale decir, de decisiones con altas consecuencias.

¿Qué elección valorativa hacemos? ¿Qué valor(es)orienta(n) nuestras decisiones?

Cuando me refiero al uso de determinados criterios para tomar decisiones, me refiero a  valoraciones . en forma permanente, vamos valorando,ponderando, estimando, situaciones, hechos, personas, cosas, en fin todo lo valoramos antes de tomar decisiones y luego de este proceso, decidimos.  Mi hipótesis es que según los valores que empleemos en nuestra valoraciones, según ellos, podemos inferir si las consecuencias de nuestras decisiones serán bajas o altas. 
En el mundo de los valores, en la literatura, encontramos que hay valores de distinta naturaleza, si así podemos denominarlos, o de distintas categorías. Así tenemos valores políticos, religiosos, económicos, estéticos, y muchos otros. En esta taxonomía, existen algunos que son de uso exclusivo de las personas. Esos valores, los denomino valores humanos, porque las personas que los usan crecen en humanidad, se hacen más humanos, tales como la justicia, el amor, la solidaridad, entre otros. Estos valores, no los poseen los objetos, ni los animales, solo pueden poseerlos las personas y cuando los usan y se apropian de ellos, se hacen más humanos. Es así, entonces, que una persona que emplea como criterio para tomar una decisión, valores humanos, su decisión tendrá como marco este valor y es probable que las consecuencias de su decisión sean buena para él y para los demás. Claro está que cuando empleo el término bueno o malo, es inevitable caer en un una discusión de relativismo. Prefiero evitarlo.
Con lo referido, no pretendo decir, que estos valores son el único criterio para tomar decisiones. Como ejemplo, puedo decir, que si voy a elegir un traje, claro está, que los valores que deberé emplear para mi decisión, serán estéticos, utilitarios y económicos. Sería absurdo emplear como criterio, valores humanos, porque nadie se pregunta si será solidario o no elegir un traje, a menos, que el dinero que invierta lo pueda destinar a un acto de solidaridad, y ello me colocará en una situación dilemática.
Entonces, creo que puedo cerrar esta tercera reflexión, afirmando, que los valores y su uso, es decir, las valoraciones, son el principal criterio para elegir y tomar decisiones. Creo que hay que guardar la coherencia entre nuestra valoraciones y la naturaleza de la elección y decisión. Para decisiones relativas al gusto, pues serán tal vez los valores estéticos los que predominen, y en otros casos serán los económicos. Para decisiones con las personas o para con las personas, tal vez deban predominar los valores humanos.
Llevando esta reflexión al terrenos educativo ¿De qué manera podemos lograr aprender a desarrollar varaloraciones en nuestros estudiantes? ¿Dilucidar, deliberar los criterios valorativos necesarios para tomar decisiones?

sábado, 5 de diciembre de 2015

APRENDER A TOMAR DECISIONES: complejidad (II parte)

Decisiones simples y complejas

Como había mencionado en la primera parte de esta reflexión sobre la toma de decisiones, existen situaciones que para niños y adultos, no resultan tan complicadas para resolver. Es el caso por ejemplo,cuando se elige un color, o un postre, para este tipo de decisión entre un color y otro, como se refiere siempre, es cuestión de gustos o preferencias. Resultaría casi absurdo pretender que en la escuela enseñemos para que les guste un color determinado y luego ante cualquier decisión, lo tengan que elegir. Puede ocurrir que en la experiencia de cada uno de nosotros, existan colores asociados a situaciones o hechos determinados y por ello siempre lo elijamos, pero aún así, aunque esté un color asociado o no o esté, elegirlo y decidir por el, no es una cuestión de estado. a este tipo de decisiones podemos calificarlas de decisiones "simples". Es probable que dicha simpleza, no sea tal, para algunos casos, en los primeros años de vida, no obstante, en edades tempranas siempre hay una atracción o preferencia por un color, aunque el tema sea todavía perceptual, es probable que sea la génesis de una preferencia más adelante. En suma, considero que no es una situación difícil de resolver, cuando se trata de situaciones como las mencionadas.
Existen otras situaciones un tanto más complicadas, que tienen que ver con algo más que una preferencia en sentido más restringido del término, es algo más que un gusto. Si retomamos el ejemplo en el post anterior, sobre la escritura en el niño que recién aprende, la simpleza a ojos del adulto es la complejidad para el niño. Es decir, sus decisiones están vinculadas íntimamente con otros aspectos, como la valoración social de su actuación, con la valoración de una persona importante, como puede ser la maestra o sus padres, tiene  que ver con una cuestión de estima y aprecio personal, que a su vez está asociada con el éxito o el fracaso de sus actuación, su decisión está vinculada también a un futuro cercano, como es el saber escribir o leer, tomar la mejor decisión lo aproxima a ese futuro anunciado por maestros y familia. Todo ello, coloca a estas decisiones en un nivel de gran complejidad y pienso, debemos darle esa misma importancia.
Tomar decisiones a lo largo de la vida escolar y posteriormente, va llena de situaciones simples y complejas. Para los adolescentes, sus decisiones son muy importantes y al mismo tiempo oscilan entre la inmediatez y la indecisión. Para ellos, las situaciones pueden revestir una gran sencillez y en otras situaciones puede estar ahogándose en un mar de conflictos. ¿Qué tanto de todo esto se incluye en forma explícita en el currículo? ¿Cómo nos preparamos y preparamos a nuestros estudiantes para tomar decisiones, simples o complejas?

¿Contribuimos  a que los estudiantes tomen decisiones durante su vida escolar?

F. TONUCCI
En la escuela y en la mayoría de instituciones que se dedican a la educación básica o superior, se suele, generalmente, tomar decisiones por los demás. Amplío, la gran parte de los educadores, piensan en una educación para los estudiantes en permitirnos de "eso será lo mejor para ellos". Esta afirmación probablemente tenga algo de cierta, tal vez, la experiencia adulta adelante juicios de los posible  riesgos y necesidades por los que pasaraán nuestros estudiantes, quizá nosotros los adultos, estamos casi obligados a preservar algunas costumbres y elementos culturales que consideramos muy importantes de conservar, no obstante lo dicho, cuando alguien piensa por otro, no ayuda mucho a construir una personalidad y una autonomía que le permita su desenvolvimiento adulto y maduro. Si entramos en más detalles, y observamos lo que ocurre en la escuela, seguro comprobaremos que ni siquiera les dejamos que descubran sus errores y menos que encuentren soluciones. Solemos pensar por ellos, decidir por ellos. Recuerdo mucho una viñeta de Francesco Tonucci, en la que describe evolutivamente a un niño que en la escuela cada grado que pasa, le repiten frases tales como: "se hace así", "hazlo así" y cuando llega a la secundaria le dicen "elige Tú", la viñeta describe a un niños que cuando llega el momento de decidir por cuenta propia entra en crisis y no atina siquiera hacia donde ir, mucho menos conoce la palabra "elegir". ¿Cómo vamos desarrollando en nuestros estudiantes capacidades para decidir, para elegir?

jueves, 12 de noviembre de 2015

APRENDER A TOMAR DECISIONES: es educar para la vida (Parte I)

Tal vez una de las cosas más complicadas o más difíciles para muchas personas es tomar una decisión, generalmente nos genera conflicto y nos paraliza a veces segundos y otras mucho tiempo más. Cuando tomamos decisiones, solemos emplear criterios relacionados a nuestras valoraciones, a las valoraciones  que los demás hacen de la situación sobre la tenemos que tomar una decisión. Siempre vamos tomando decisiones, es permanente, constante, lo venimos haciendo desde muy pequeños y de seguro, lo seguiremos haciendo hasta el final de nuestros días. Podría afirmar que es una capacidad que se ha desarrollado de acuerdo a nuestra experiencia personal, fundamentalmente, pero también a través de las experiencias en otras personas. 
Durante nuestra escolaridad ¿Nos enseñaron sistemáticamente a tomar decisiones? Tomar decisiones ¿es un aprendizaje previsto en la escolaridad o por el contrario es una suerte de mayores o menores oportunidades y de esa forma se fue desarrollando?
Considero que es algo que deberíamos pensarlo con mayor detenimiento. ¿De qué manera podemos hacer de esta capacidad un aprendizaje previsto y transversal a lo largo de toda la escolaridad?
foto: Aprendes
Solemos pensar que las personas tomamos decisiones solo cuando gozamos de "autonomía" y también muchas veces creemos que se goza de "autonomía" cuando hemos logrado cierta edad o cierto estatus social o familiar, pero en realidad siempre tomamos decisiones y también siempre gozamos de distintos niveles de autonomía - si podemos hablar de niveles - o  también podemos hablar de oportunidades para tomar decisiones y de posibilidades, lo real es que de acuerdo a mi experiencia educativa, he comprobado que siempre, niños, adolescentes y adultos vamos tomando decisiones cotidianamente, y eso es un hecho.
Muchas veces he observado la situación  de cómo los estudiantes aprenden a escribir y para ello, van tomando decisiones, que muchas veces resultan para nosotros los adultos, como cuestiones asumidas e incorporadas, "naturales" pero para el niño que las vive, cada decisión es un triunfo. Por ejemplo, tomar adecuadamente el lápiz es una decisión, que la maestra observa , enseña y evalúa. Cuando el estudiante lo hace, va pensando si al coger el lápiz es o no lo que espera su maestra; si al ejecutar un trazo o copiar una palabra es o no la decisión correcta o esperada por la maestra. 
Reflexionemos y recordemos, como muchos niños están paralizados mientras observan lo que deben copiar y su manito y el lápiz ni se mueven, y por allí va la maestra apurando y acelerando que lo hagan, mientras sin darnos cuenta el niño está en una situación de conflicto antes de tomar una decisión sobre lo que debe hacer.
Seguro que los maestros enseñan muy bien la postura correcta, el trazo correcto, pero lo que poco enseñamos es a tomar la decisión para hacerlo, y ello tiene que ver mucho con la persona, con su seguridad, con las condiciones, con sus creencias y sus miedos, con sus percepciones. ¿Qué te dice tu experiencia?

martes, 27 de octubre de 2015

¿ES IMPORTANTE EL ORDEN?

No es una aula abandonada, tampoco han terminado las clases y los niños salieron volando a casa sin arreglar sus cosas...
¿Por qué es importante el orden?
Antes debo hacer una distinción entre el orden obsesivo, aquel que no permite que algo se mueva de su lugar y este otro, que llamo el orden formativo, que permite identificar dónde están las cosas y le da cierto sentido a la organización y a las referencias en el espacio.
Tal vez alguien diga: pero en el desorden yo encuentro mi propio orden y nada se pierde. Frente a esa afirmación que es cierta para algunos, no lo es para todos los casos.
Considero que en educación y en la educación de nuestros niños, el orden es importante, porque es un organizador no solo de los objetos, sino también del comportamiento, creo que las percepciones que los niños tienen de un espacio desordenado, medio caótico -como en la fotografía- influye sobre su propio comportamiento y se va haciendo "normal". Creo que la maestra o maestro que mantiene un espacio aúlico con estas características no ayuda a que sus niños se ubiquen, a que dominen un espacio, y lo que es más peligroso a que asuman con naturalidad una forma de estar y de vivir.
Lo que vivimos y vemos, sobre todo en los primeros años de escolaridad, tienen un efecto sobre sus comportamientos, no es una novedad que el aprendizaje por imitación en los primeros años  es predominante por encima de otros tipos de aprendizaje. Asumir con naturalidad que ese es el estado natural de las cosas, en este caso el aula, es incorporar en sus saberes un criterio de organización que escapa a lo regular, a lo esperado.
Mucho juega la actitud y los hábitos de los docentes, si para ellos no es importante, es muy probable que tampoco lo sea para sus niños. También, naturalmente, el rol de la familia y de su estilo de vivir, son un factor muchas veces decisivo en sus comportamientos y percepciones.

Un último análisis sobre el orden, es que el orden o el desorden se dan en un espacio, el espacio es el referente de actuación de los niños, tiene un valor simbólico, allí es donde el niño se ubica y se identifica. Un espacio caótico (desorden) es un referente muy poco adecuado para el niño, desde mi punto de vista. El niño se adentra en el espacio, se apropia de él y construye representaciones simbólicas en sus interacciones con él.
Siento y pienso que es importante construir con ellos el valor y el aprecio por un espacio ordenado y no caótico, en ese sentido formarlos en el aprecio por el ordenamiento y el apropiamiento de un espacio ordenado contribuye favorablemente a un comportamiento organizado y controlado y con mayores recursos para los desafíos que la sociedad le exigirá.
¿Ustedes que piensan? ¿Qué les dice la experiencia con los niños en el aula?

lunes, 6 de julio de 2015

¿SER DOCENTE, SER AMIGO?


Analizábamos en clase con los estudiantes de educación sobre la importancia de la relación y la interacción entre el docente y sus estudiantes, valorando como ejes de esta relación,  el respeto a la persona, la comunicación transparente y la confianza. Surgió de Ellos la pregunta infaltable cuando se abordan estos aspectos ¿El docente debe ser amigo de sus estudiantes? ¿El docente es un amigo de sus estudiantes? ¿Puede o debe haber amistad entre docentes y estudiantes?
Respondí diciendo que tenía la convicción que si algún deber imperativo tiene el docente con sus estudiantes, es el de ser un "verdadero docente" y no el de ser amigo. Como se puede suponer, surgió de inmediato la siguiente interrogación: "Entonces ¿Tú no eres nuestro amigo?" Mi respuesta fue corta y dura: No.
En esos momentos sentí que me derrumbaba por dentro y también pude leer en sus rostros y en sus miradas la gran decepción de esa noche de clases. Al concluir la clase y camino a casa, me fui pensando y cuestionando mi posición, la cual he sostenido en muchos espacios de discusión y en otras clases. Era la primera vez que podía apreciar que mis estudiantes, me sentían amigo y que Yo no pensaba  lo mismo. Lo que siento y sentía por ellos en esos momentos, era un enorme cariño, respecto, confianza y consideración. Sin embargo, resultó muy complejo en esos momentos explicarlo.
¿Cómo docentes debemos ser amigos de nuestros estudiantes?
Considero que como docentes tenemos un rol profesional específico: ser docentes. Nada más.  Es importante resaltar que para desarrollar una acción educativa adecuada y generar aprendizajes, se requiere que la relación entre docentes y estudiante, esté basada en la confianza mutua, en el respeto recíproco, en la comunicación horizontal y en el logro de un clima favorable a las relaciones cordiales entre todos. Creo en ello, lo promuevo y lo intento vivir en cada experiencia como docente. Estoy convencido además, que es necesario y que ayuda a que mutuamente nos enriquezcamos como personas.
Ser amigo, es otra cosa. Todos tenemos amigos, y con ellos o ellas hemos logrado la confidencia, la complicidad, la broma, el secreto, el disgusto y el amiste, y hasta nos hemos enamorado. La amistad suele ser incondicional, se es amigo para "siempre". ¿Será esa tarea de la docencia? Sigo pensando que no.
Sin perjuicio de lo mencionado, lo que si puede ocurrir es que nuestros estudiantes nos sientan amigos por nuestra calidez, respeto y confianza brindada a ellos, y hasta decidan confiar situaciones, no obstante, es importante ser conscientes de los límites
¿Se puede ser confidente ante una situación irregular o ilícita de nuestro estudiante? ¿Estamos obligados a callar si supiéramos que el secreto confiado no es saludable moralmente hablando?  ¿Tenemos que actuar aunque eso pueda ser considerado una traición a la confidencia?
Si somos amigos de nuestros estudiantes, casi estamos obligados a callar; si somos docentes, está claro nuestro rol: orientar, decidir, encauzar, contribuir a solucionar.
Para ayudar a crecer como personas a nuestros estudiantes, pienso que debemos ser docentes. Nuestros amigos, seguramente han jugado un papel muy importante en nuestras vidas, pero muy diferentes a los que jugó algún maestro en nuestras vidas y que nos ayudó a crecer, a decidir o a enrumbarnos ¿Pudo algún amigo poder haber hecho lo que hizo ese docente con nosotros en su debido momento? Es muy probable que no.
Dejo abierto el debate. Es muy importante distinguir muchas veces, esa fina línea que separa la "buena docencia" de la "amistad" ¿Qué piensan?

domingo, 17 de mayo de 2015

GESTIÓN ÉTICA DE LA ESCUELA Y LIDERAZGO


En los últimos treinta años nuevas formas de apreciar el mundo y a la humanidad, así también  la ciencia y la tecnología, han influido en nuestras actitudes, en nuestras formas de apreciar a las personas y por tanto ha afectado las maneras de interactuar, generando nuevos tipos de vínculos.


La ética como instrumento que permite enfrentar los tiempos actuales
Tenemos dos grandes desafíos en educación: formar personas y segundo, mejorar  su calidad humana, o sea formar personas humanas. En la literatura y la experiencia, he encontrado el convencimiento que lo que se requiere es una sólida formación ética, para lograr que nuestra sociedad valore a las personas  en su justa dimensión y que éstas sean cada vez más humanas.
La ética es un saber, que nos permite ser conscientes de nuestros actos y ordenarlos en función a aquellos valores que  son propios de la humanidad y que están en nuestras manos apropiárnoslos . La ética suele ser confundida con la moral. La ética tiende a ser universal, interroga a la moral, le pregunta por qué. La moral es cultural, lo moral habla del bien y del mal, y esto es distinto en función al horizonte cultural, a las creencias, y también a las religiones. La ética le pregunta a la moral ¿por qué eso es malo? La moral solo se pregunta si es bueno o malo y lo hace bajo un contexto.
La ética entonces nos interroga en forma permanente y nos ayuda a tomar decisiones racionales y conscientes. No es para un momento sino a lo largo de la vida, nos permite ordenar nuestra vida en forma inteligente, coherentemente con sus fines. 
Comprender la ética en las organizaciones
Toda organización también puede ser analizada desde la ética. Las instituciones educativas pueden ser éticas o no. Ello depende de muchos aspectos. Según Adela Cortina, toda institución u organización posee bienes internos, eso significa que dichos bienes son aquellos que le dan origen a su finalidad, son la razón de su existencia. Una institución como el hospital,  su finalidad es la salud y la defensa de la vida, una institución policial, su finalidad es la seguridad y la protección, y una institución educativa, su finalidad es la formación de la persona y sus aprendizajes. Desde ese ángulo, toda institución debe guardar coherencia con sus bienes internos, debe defenderlos y desarrollarlos. Por tanto sus actividades y acciones deben tener también esa finalidad. Aquella institución que no guarda esa relación no estaría siendo ética con sus finalidades. 
Existen otros bienes, los externos, que son consecuencia de los bienes internos. Una institución educativa, que está comprometida con la formación de la persona y los aprendizajes (bienes internos) será una institución que como consecuencia de ese cuidado obtendrá otros bienes como el prestigio y también beneficios económicos (bienes externos)
Pero, una institución nunca debe supeditarse a los bienes externos.  Es decir, no se debe colocar en orden de prioridad el prestigio, o las utilidades económicas por delante de los bienes internos. Las finalidades de las instituciones guían el sentido ético de la organización y no sus efectos.
Gestores éticos: líderes
La  gestión demanda  un conocimiento importante de las ciencias administrativas, y además un poco de legislación y hasta de aspectos logísticos, infraestructura y otros aspectos paralelos. Desde mi experiencia me atrevo a decir, que lo que más demanda es un desarrollo personal y humano en el gestor. Hoy está comprobado que no basta con dominar la ciencia, sino  se cuenta con una sólida formación humana. El conocido psicólogo Daniel Goleman, ha afirmado que solemos en los procesos administrativos para seleccionar profesionales  agudizar nuestra exploración sobre las capacidades y dominios cognitivos y casi nada se explora sobre los aspectos actitudinales y el conocimiento de la persona. Una vez que estas personas logran formar parte de nuestras instituciones muestran aspectos que jamás habíamos conocido e imaginado. Es probable que sean conflictivas, individualistas, negativas, resistentes a los cambios, en fin muchas actitudes que hacen que se fracase en cualquier proceso. En otras palabras, lo que nos dice Goleman es que necesitamos valorar en las personas otros aspectos que son determinantes en éxito de cualquier gestión.
El gestor es la persona que debe tener una formación de sí mismo, cultivar su humanidad, ser coherente con los valores que predica y en los que afirma creer. Esos valores son los que se espera visualizar durante su gestión.
Un gestor ético es un líder. Se tiene la idea poco acertada, de creer que el líder es aquella persona que “mueve” o “influencia” a las personas, cuyas decisiones son seguidas por muchos o todos, que su palabra es suficiente. Es probable que en la práctica se vea así. Pero la manera cómo se llega a ello, es importante de reflexionar.
Debemos tener cuidado en no confundir el caudillo con el líder. El caudillo alza su voz, propone, dirige, maniobra, condiciona. El líder sirve a los demás. Tal vez se rompan algunos paradigmas con esta afirmación, pero la literatura la confirma. La influencia sobre las demás personas se va conquistando en el servicio y la coherencia de comportamiento. No se trata de imponer bajo algún argumento legal o funcional. 
El liderazgo es un proceso que se va conquistando. Son nuestros valores, su ejercicio, coherencia, su comportamiento ético lo que nos va haciendo líderes y al mismo tiempo va ganando el respeto y reconocimiento de los demás. Es en ese reconocimiento que uno, sin proponérselo se convierte en un líder.
La participación real, la comunicación transparente y fluida, la escucha atenta, el diálogo son también elementos que contribuyen al liderazgo. Una gestión que se caracteriza por ello en forma genuina y coherente, será una gestión ética y quien la asuma será un líder. No hay liderazgo sin ética, al mismo tiempo todo gestor ético es un líder también.
El líder ha desarrollado su capacidad de conocerse y reconocerse, ha logrado su capacidad de dominar sus emociones y hacerlas racionales, es aquel que encuentra siempre motivación para su misión y sabe también transmitirla, resuelve mediante el diálogo, no divide sino une para resolver, construye participativamente alternativas, no polariza situaciones. Rectifica sus errores, sabe emprender nuevos caminos ante el error, reconoce el error y ayuda a superarlo. Toma decisiones en un marco de respeto y bajo criterios de valores humanos.
La gestión, la ética y el liderazgo son aspectos que están íntimamente relacionados y que los tres se desarrollan sustentados en el reconocimiento y respeto irrestricto  por la persona. Todo se integra en el líder y el gestor ético, que son la misma persona y a su vez formador humano. 

jueves, 19 de febrero de 2015

IDEAS PARA TRABAJAR LA ÉTICA Y LA DEMOCRACIA CON NUESTROS ESTUDIANTES

Ofrecer un conjunto de fórmulas como única alternativas para desarrollar actitudes favorables hacia la Ética y la Democracia en nuestros alumnos no resulta lo más adecuado. Sin embargo, queremos ofrecer un conjunto de ideas sugerentes, que les permitan desarrollar acciones a favor de estas actitudes. Es obvio imaginar, que el tema no se agota con nuestras acciones, ya que este es un trabajo que nos involucra a todos los que trabajamos en educación y a la sociedad en su conjunto. Hagamos de nuestros centros educativos recintos en donde se respire, en lo mínimo, el esfuerzo por construir relaciones y comportamientos éticos y democráticos.
Trabajar en el desarrollo de actitudes favorables hacia la ética y la democracia, supone dos grandes ejes de acción:
a. Desarrollar habilidades en nuestros niñas y niñas para vivir en la escuela, en la familia y en la sociedad.
b. Desarrollar actitudes personales como docentes para vivir en relación con nuestros alumnos y alumnas, padres y madres y entre nosotros mismos
No olvidemos la necesidad de contextualizar y diagnosticar nuestros grupos y realidad educativa, así como, adaptar a las edades o niveles de entendimiento y comprensión de nuestros alumnos y alumnas.
Ideas sugerentes que facilitan el desarrollo de habilidades en alumnas y alumnos para vivir ética y democráticamente:
1) Presentación de intenciones, las alumnas y los alumnos deben conocer las intenciones de nuestra presencia en la vida de ellos. ¿Por qué estamos con ellos?, ¿cuál es el sentido de nuestra presencia en la vida de ellos y ellas?, ¿qué deseamos y / o esperamos de ellos y ellas?. Estas intenciones deben hacerse manifiestas en relación a nuestras asignaturas. Presentar el sentido de lo que se va aprender, en todas sus dimensiones: cognitiva, socio – afectiva, procedimental.
2) Rescatar inquietudes de nuestros alumnos y alumnas, sean éstas, en relación con los contenidos de las materias, así como, sobre sus expectativas respecto a nuestras actitudes y conductas.
3) Presentar los deberes y derechos que la escuela desarrolla u otros documentos orientadores que maneja la escuela a través del docente.
4) Construir los acuerdos de convivencia dentro del aula, estos deben ser construidos en función de las necesidades. No pueden existir acuerdos estáticos, en todo caso, la variación debe ser mínima. Frente a las distintas situaciones educativas debemos construir acuerdos sobre la formas de convivir dichas situaciones. Podríamos decir, que existen acuerdos mínimos, los que se discuten en función a las situaciones o circunstancias; y otros máximos, que pueden sostenerse durante períodos muchos más prolongados, como por ejemplo: “escucharnos mientras otra persona tiene la palabra”.
5) Negociar aspectos vinculados al desarrollo de nuestra convivencia y el desarrollo de nuestras materias o situaciones educativas. Negociar contenidos, fechas, estilos, formas, condiciones, evaluaciones, exigencias, etc.
6) Ejercitación de sus percepciones y valoraciones, a través de sus opiniones manteniendo las condiciones de respeto a la persona; éstas pueden estar referidas a: situaciones, conflictos, proyectos, inconvenientes, juicios. En estos casos pueden usarce como estrategias, las dramatizaciones, dilemas morales, juego de roles, paneles de discusión, análisis de casos. Llevar las discusiones utilizando situaciones ficticias, históricas o reales.
7) Insertar a los alumnos y alumnas en la dinámica educativa, teniendo una participación activa en la ambientación del aula, en el “armado” de la clase y su puesta en marcha, en la preparación de discusiones temáticas, en la investigación y en la colaboración.
8) Desarrollo orientado del trabajo en grupo (Pedagogía de la cooperación), propiciando retos que los involucre, situaciones de ayuda y colaboración pedagógica entre compañeros y compañeras, rotación de grupos y responsabilidades compartidas: académicas y no académicas.
9) Utilización adecuada de los espacios del aula, así como de la escuela, ofreciendo un clima de naturalidad orientada, una sensación de familiaridad. Propiciar un mayor acercamiento, reduciendo las distancias físicas, crear un ambiente cálido, que facilite la participación y los sentimientos de comunidad.
10) Acompañar la coherencia progresiva de sus discursos y de sus acciones, mantener una atención flotante, frente a sus comportamientos y actitudes, facilitar la toma de conciencia de su ser y de su actuar: ¿te has dado cuenta de los que acabas de decir?, ¿piensa en tus palabras, qué es lo tratas de decir?, ¿cuáles son tus intenciones, al hacer o decir...?, ¿qué deseas lograr en los demás?, ¿volverías a decir lo mismo, estás seguro de tu decisión?
11) Insertar en la dinámica educativa, la participación orientada del padre y la madre de familia, estableciendo alianzas conjuntas encaminadas a logros en el aprendizaje, en tanto, al desarrollo de valores y actitudes favorables, al logro de conductas éticas y democráticas. Lograr de los padres y las madres, aliados en la formación y educación de sus hijos e hijas, a través de encuentros participativos, de la elaboración de proyectos conjuntos, a partir de la valoración de los distintos roles que asumen los padres de familia en lo profesional, así como en los familiar. Generar una conciencia común que valore desde las partes vinculadas, las dinámicas que nos toca vivir.