Durante la etapa escolar es muy frecuente que nuestros maestros y maestras, nos estimulen y recompensen por responder preguntas: las que ellos formulan, las que vienen en los exámenes, las que dejan como tareas, en fin. Se suele enfatizar en el aprendizaje para saber responder preguntas y cuestionamientos, en fundamentar y argumentar nuestras respuestas. Podría arriesgarme a decir, que un 90% de nuestros procesos de enseñanza se basan en las preguntas que hacemos y preparamos para que nuestros estudiantes respondan. Incluso en el área matemática, casi todo está orientado a resolver, o sea a resolver ejercicios, resolver problemas, que son una manera distinta, pero que al fin es lo mismo que responder preguntas. ¿Que sucedería si invertimos el sentido de la enseñanza en responder por la de preguntar? ¿Que sucedería si el énfasis es puesto en la formulación de preguntas, en la formulación de ejercicios...
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