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 Seguimos pensando la educación...

 Desde hace mucho se piensa en la educación y en cómo educar. Hemos dado muchas vueltas al tema y seguimos dando vueltas aún. En esos giros van ideas curriculares, metodológicas, recursos, materiales, capacitaciones, entre otras acciones. todo eso es muy lógico, se busca implementar una idea, una intención educativa. No obstante, sucede que cuando hemos logrado implementar todas las acciones mencionadas, pues, han transcurrido mínimamente, por lo menos tres años, si la gestión ha sido eficiente, y en esos tres años (en realidad pueden ser muchos más) han acontecido muchas situaciones, sociales, políticas, económicas, tecnológicas y científicas; y todo ello sin duda, tiene tremendas repercusiones sobre la educación y naturalmente sobre las personas: estudiantes, familias, población. Las repercusiones que los  sucesos diversos en los campos mencionados aumentan las posibilidades de sentir que la educación que se recibe no está o no va acorde con lo que acontece. Las grandes reformas educativas, las que pueden ser muy importantes, han tardado mucho en ser implementadas en los países, y es probable, que hayan tenido resultados en algunas pocas generaciones. Hoy la velocidad  de los cambios y la poca certeza de lo que puede acontecer en un futuro, hace que el tiempo en reformas educativas se convierta en una pesada carga. La experiencia en distintos países que iniciaron sus reformas educativas tardó por lo menos 5 años en implementarlas y ver sus resultados o impactos en por os menos diez años  En 10 años por lo menos ya tenemos cuatro generaciones de computadores personales y mínimo 10 modelos de celular inteligente. Algunos datos obtenidos gracias a la ayuda de la IA:

  •  43% de los profesores a nivel global han recibido formación específica para el uso educativo de herramientas digitales, a pesar de que el 80% las utiliza de forma regular, según datos del estudio internacional TALIS de la OCDE. [1]
  • Solo el 28% de los docentes globales se sienten preparados para integrar la Inteligencia Artificial (IA) en sus clases dentro de este mismo marco de evaluación. [1]
  • En regiones como América Latina, un estudio conjunto de ProFuturo y el BID revela que apenas el 27% alcanza un nivel básico en el uso pedagógico de la tecnología. [1]
  • Solo el 10% de las instituciones (de más de 450 universidades y colegios auditados globalmente) cuenta con políticas formales y guías claras establecidas sobre el uso de la IA en las aulas, según recopilaciones de Azumo. [1]

Entonces, cuando pensamos lo que puede tardar una reforma educativa, que se ocupa en discutir posibles contenidos,  competencias, currículos, materiales educativos, metodologías y capacitaciones y otros detalles, cuando se sienta que se ha cumplido la tareas, ya el mundo giró muchísimas rotaciones, y las generaciones posiblemente sientan el desfase entre la educación y los avances y exigencias.

Planteo con los riesgos que puede implicar, que nos detengamos un poco más en pensar en aspectos educativos que no tiene tanta movilidad en tiempo y tampoco tanta repercusión de los avances de la tecnología y de la IA en general. Pensemos un poco más en la formación ética, humanista, en el sentido de la vida y de la existencia,  las mismas que considero "invariantes" para mantener el criterio de pensamiento, el sentido crítico y poder encarar la velocidad de los tiempos, y la incertidumbre. Necesitamos hombres y mujeres capaces de pensar en la tecnología, en su avance cada vez más impetuoso de la IA , para  colocar y exigir un  sentido ético en su uso. Si hoy en día todos estamos deslumbrados de la velocidad de un motor que resuelve todo y que todo lo soluciona, aunque suene muy doméstico, podría decir que la posibilidad y la capacidad de pensar hará que nuestro cerebro goce cada vez más de una zona de confort  de la cual no quiera moverse, y entonces ya sabemos lo que sucederá. 

Sigo creyendo en la educación como acción humana potenciadora, desarrolladora, pero esta vez centrada en la persona misma, y no persiguiendo, yendo detrás de la tecnología para alcanzarla y ajustando todos los años un currículo que o termina nunca de llegar a la meta. Lo que debemos perseguir es que cada vez más personas logre ser sujetos éticos, con sentido crítico, con sentido de la vida y con sentido de su existencia. Acepto la crítica de calificarme como  "desfasado de los tiempos" que esconde un  romanticismo detrás de mis ideas, pero, que bien se siente seguir creyendo que hay una esperanza posible y que mal creer que debemos ir hacia una carrera que no tiene cuando culminar porque nunca llegamos a la meta deseada, la  que nos impone una sociedad que vende y crea la necesidad de una forma tecnológica  de pensar y de sentir. 

 


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