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El Valor de la Persona (Parte 1)

 

El valor de la Persona (1)

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1.  Ser persona

·     Creemos que la acción educativa y dentro de ella la orientación educativa y la tutoría escolar, cobran sentido, si colocamos en su eje de acción, a la persona y valoramos lo que significa y las repercusiones que implica su valor en todo lo educativo. Por ello, se inicia esta unidad con una dedicación especial hacia  la persona, para valorarla, para conseguir que la orientación educativa y la tutoría tengan como fin principal el desarrollo de la persona y se centren en ella fundamentalmente.

·     Angélico (2012) explica la definición  de Tomás de Aquino en sus escritos “De Potentia” (9,4) Persona es un subsistente concreto dentro de la especia intelectual. de acuerdo con esa definición, Angélico, señala como características propias de la persona las siguientes:

·     La persona es incomunicable. Es decir, es alguien singular, propio, primigenio, que no puede ser comunicado o participado por nadie distinto a sí mismo (…) alguien que existe por sí y en sí mismo.

·     La persona es alguien íntegro, pleno, completo, a quien desde lo ontológico, no le falta nada, aunque desde la perspectiva existencial y moral si es susceptible de engrandecimiento o deterioro según siga o no la dirección adecuada en el actuar diario. De esta característica se despenden dos conclusiones:

o    La persona por sí misma, osee una grandeza y dignidad primigenia (desde sí, por sí y en sí, por el solo hecho de ser persona) absoluta (independiente de condiciones, actuaciones o percepciones singulares) e irrenunciable (nadie puede renunciar a su grandeza de persona y nadie tiene el derecho de menospreciar a nadie por ningún motivo)

o    Se puede hablar de una dignidad complementaria, operativa o moral derivada del carácter libre, perfectible y paulatinamente desenrollable. Desde la perspectiva del perfeccionamiento moral, la persona es un proyecto, se tiene la posibilidad operativa y la tarea de incrementar dicha dignidad mediante el crecimiento moral, desarrollando con nuestros actos libres todas nuestras potencialidades que nos permitan llegar a ser mejores personas.

·     La persona es alguien abierta a la relación. La inteligencia nos menciona Angélico (2012) es la capacidad de leer por dentro el ser de las cosas y por tanto abierta a todas las cosas (Contra Gentes III,112) agrega Angélico, que la persona es el ser más incomunicado por razón de su perfecta subsistencia pero al mismo tiempo, por ser inteligente, es el más abierto y más profundamente enlazado con todos los seres. (…) persona es un yo esencialmente orientado y capaz de establecer relación con u tú. La persona humana es alguien constitutivamente orientado hacia la apertura…es alguien esencialmente abierto a sí mismo y al otro. (…) establece una relación directa consigo mismo mediante la reflexión sobre sí mismo, el concepto de sí mismo y la conciencia y ejercita su relación  con los otros mediante el conocimiento, el amor y la interacción

·     Aludida la dignidad de la persona en los párrafos que preceden, Blanco (2013) nos dice que, la dignidad constituye una modalidad de lo bueno que se da cuando a esa perfección o bondad le corresponde una excelencia tal que en toda circunstancia se puede calificar de admirable; es decir, cuando el fundamento de esa excelencia es la elevación propia del sujeto. Explica, la verdadera dignidad surge de la prestancia íntima y no se circunstancias pasajeras o situaciones casuales. La persona es digna en sí misma, no por opciones o acciones de los demás.  Agrega, la dignidad se puede definir como la bondad superior que corresponde a lo absoluto, es decir, algo que no es meramente más valioso dentro de una escala sino que se consagra como valioso en sí mismo y se constituye como núcleo valorizador de las realidades que le están subordinadas. La dignidad pasa por la soberanía en el obrar, pero no descansa ahí, sino que se adentra en la autonomía del ser, un ser que es un fin en sí mismo. Esta dignidad se extiende a todo lo que es la persona y debe extenderse a todo lo que hace. La dignidad de la persona humana se sitúa en el ser como raíz y de manera derivada en su actuar.

·     Para Pierre Faure (1967) la integralidad concreta del hombre es lo que llamamos persona y es también proclamar  el imperativo del desarrollo integral de lo humano. Es concretamente afirmar la primacía de la persona en el proceso de desarrollo como sujeto agente y fin de ese desarrollo. La educación es entonces objetivamente posible en el más profundo respeto del llegar a ser de las personas, y promete a cada uno, ayudándole, hacerse dueño y responsable de su propio desarrollo personal y social, cívico y espiritual: integralmente humano. Sin embargo, querer definir a la persona con un mínimo de precisión es complicado, agregará Faure que es algo indecible, no porque no exista, sino porque es muy rica, de una riqueza inexpresable por medio del lenguaje.

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·     Podemos definir a la persona como una unidad dinámica, compleja, en relación y trascendente. Esta integralidad le da forma a su comportamiento y desde la aparición del hombre lo ha acompañado en su evolución, es más ellas explicarían el por qué el hombre ha evolucionado.

·     La verdadera educación abarca el conjunto de experiencias de aprendizaje de los educandos y permite el desarrollo de su personalidad. Siguiendo el principio de poner siempre la persona en el centro, el cambio educativo comienza con la escucha del grito de las nuevas generaciones, de su soledad, del escepticismo en cuanto al futuro y sus consecuencias: depresión, adiciones, agresiones, odios, intimidación y acoso… flagelo de la violencia, maltrato de menores, fenómeno de las niñas esposas y de los niños soldados, menores vendidos y esclavizados. (Papa Francisco. Mensaje a los participantes del Global Compact on Education (15/10/20).



[1] Uribe, César (2025) Curso: Fundamentos de la Tutoría y Orientación Educativa. PROCEP 2025.  Diplomado de Tutoría y Orientación Educativa. Consorcio de Centros Educativos Católicos.

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