jueves, 15 de febrero de 2018

¿CUÁNTO VALE UNA VIDA?

La vida vale lo que un sol... (J. Drexler)


Los recientes sucesos en una escuela en USA en dónde se produjo  el asesinato de más de una decena de estudiantes a manos de otro estudiante (que fue expulsado de esa escuela), me genera un reflexión recurrente, ¿cuál es el valor que le damos a la vida? ¿desarrollamos aprendizajes valorativos en la escuela en defensa de la vida en general y de la vida humana en especial? ¿Para quién asume esta responsabilidad de asesinar a otras personas, qué está en juego en sus sentimientos, en su razonamiento?
Insisto mucho y lo hago en muchas de las cosas que escribo, que la esencia de la educación es la formación de las personas para que logren descubrir lo valioso que es SER humano, crecer en humanidad, hacer la educación aporte en el crecimiento humano de la persona.
Nuestras instituciones educativas, suelen priorizar en su distribución de tiempos y elaboración de horarios la "natural" carga curricular en las áreas que asumimos como muy necesarias o básicas, me refiero a las ciencias, matemáticas, lengua, fundamentalmente, no critico su importancia, pero resulta que esa gran dedicación de los sistemas educativos, en esos aspectos, no han salvado la vida de nadie. 
Podemos, por decirlo de alguna manera, saber leer y escribir, calcular, pero no hemos aprendido a valorar nuestras vidas y las de los demás, no hemos aprendido a estar juntos, comprender y valorar nuestras diferencias, apreciar la diversidad, en fin....¿Qué aprendizajes serán necesarios para restar probabilidades que una persona pueda quitar la vida a otra persona, o despreciar la vida? 
Seguiré pensando que,  mientras tengamos sistemas educativos que son una contradicción en si mismos, que esperan por un lado, formar excelentes alumnos en términos de conocimientos y capacidades, tenemos al mismo tiempo en estas mismas instituciones,  una escasa formación ética y valorativa de los alumnos y también docente, con discursos de lunes, campañas y emociones temporales, pero con muy poco desarrollo de la comprensión, de la valoración de lo diverso, de la responsabilidad sobre nuestras vidas y de los demás, una preparación muy débil de la convivencia.
Somos muy críticos con lo que ocurre en la sociedad, los temas de la corrupción, por ejemplo ocupan grandes titulares, y se habla de la corrupción como si se tratase de una persona, es decir, hemos personificado a la corrupción, hablamos de "ella" como nociva, nefasta, en fin, perdiendo de vista que son personas las que encarnan y actúan corruptamente, y hacemos visibles a las personas, entonces podríamos preguntarnos ¿Por qué una persona - con nombre - decide entregar dinero a cambio de favores o de oportunidades? ¿Qué es lo que valora esa persona para actuar de esa manera? ¿Qué aprendió en su familia y en la escuela para restar posibilidades de actuar de esa manera? Creo, que hay que dejar de hablar de cuestiones que son en esencia impersonales pero que al personalizarlas, considero, impedimos que podamos pensar en quién actuar, en quién desarrollar una acción educativa y pedagógica.
Podemos tener nuevas escuelas, mejores currículos, mejores materiales y pueden ser nuestras universidades, institutos, escuelas acreditadas, pero parece que lo son para hacer de mejor manera lo mismo que venimos haciendo hace muchas décadas.
¿Nos atreveremos a hacer una educación diferente, a cambiar de verdad las cosas, pensando fundamentalmente en que la educación cumpla la tarea de formar mejores personas haciendo que cada vez sean más humanas, a hacer que valoren la vida propia y  la de los demás?

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