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¿SER DOCENTE, SER AMIGO?

Analizábamos en clase con los estudiantes de educación sobre la importancia de la relación y la interacción entre el docente y sus estudiantes, valorando como ejes de esta relación,  el respeto a la persona, la comunicación transparente y la confianza. Surgió de Ellos la pregunta infaltable cuando se abordan estos aspectos ¿El docente debe ser amigo de sus estudiantes? ¿El docente es un amigo de sus estudiantes? ¿Puede o debe haber amistad entre docentes y estudiantes? Respondí diciendo que tenía la convicción que si algún deber imperativo tiene el docente con sus estudiantes, es el de ser un "verdadero docente" y no el de ser amigo. Como se puede suponer, surgió de inmediato la siguiente interrogación: "Entonces ¿Tú no eres nuestro amigo?" Mi respuesta fue corta y dura: No. En esos momentos sentí que me derrumbaba por dentro y también pude leer en sus rostros y en sus miradas la gran decepción de esa noche de clases. Al concluir la clase y camino a casa, ...

El silencio como valor pedagógico

A propósito de un prolongado silencio en este espacio, me puse a pensar en el valor pedagógico del silencio. El silencio no es una ausencia real, solo temporal, no es desconexión, es estar sin una manifestación notaria, no obstante, es también una forma de estar. Silencio no es estar invisible, es abstraerse para pensar, reflexionar, meditar, respirar, tomar fuerza o simplemente para no decir o expresar algo. En el aula, solemos pedir a nuestros niños que "guarden silencio" en variadas circunstancias, en la mayoría de situaciones, es para lograr que nos escuchen, ya sean nuestras explicaciones, nuestras instrucciones o reflexiones, silencio para ser escuchados. En otras, es para lograr un espacio de "tranquilidad",  deseamos que nuestros estudiantes trabajen en silencio, permanezcan en silencio. Es frecuente, entonces,que busquemos el silencio en nuestros estudiantes para lograr un efecto positivo, entiendo, sobre los aprendizajes y en otros casos, para que po...

Aprender matemática

Creo sin equivocarme que todos nosotros en algún momento del aprendizaje de la matemática experimentamos emociones que iban desde la tranquilidad del juego hasta la angustia del abismo y el miedo de caer al vacío.  Las estadísticas sobre las evaluaciones en matemática en la educación básica nos dicen que generalmente se encuentran por debajo de otros aprendizajes. ¿Qué hay de complicado en el aprendizaje de la matemática? ¿Es en realidad un aprendizaje de alta complejidad que solo algunos  pueden   aprenderlo  con suficiencia? ¿De qué depende aprender la matemática con éxito? En mi experiencia personal, no sentí mucha simpatía por el aprendizaje de la matemática, pero no recuerdo exactamente cuándo empezaron estas dificultades, sólo sé que los últimos años de la escuela primaria, ya me resultaba difícil entender las operaciones y problemas que implicaban manejo de  la división y la diferencia (resta). No obstante, aunque n...